Corriendo porque se me quedaron los pasajes en la casa y tuve que regresar, casi me deja el Autobus de Expresos Flamingo con destino a la ciudad de Mérida, llegamos en la raya, y arrancamos, en Mérida desayunamos un buen desayuno andino y regresamos al terminal, donde agarramos transporte hasta Mifafí, llegamos un poco tarde y esperando a un amigo iniciamos ruta desde el P.G.P. de Mifafí hasta el domo.
El recorrido fue bastante rápido, llegamos al Domo, armamos campamento, cenamos y nos preparamos para el día siguiente atacar la cumbre. La noche con un frió buenísimo, nuestra carpa amaneció tal cual como se ve en la foto anterior. Nos acompañó un perrita durante todo el recorrido.
Día 2: Desayunamos y dirigimos nuestro camino hacia la cumbre de piedras blancas, (o ese era el plan) una gran amiga era la que nos guiaba. Cuando ya habíamos pasado por la base del Pico los Nevados, nos desviamos por error un poco a la izquierda, emprendiendo el camino al pico equivocado, cuando llegamos a la cumbre, de inmediato supimos que nos habíamos equivocado, estábamos en la cumbre equivocada (mucumamó), decidimos bajar para regresar al campamento, comer y al día siguiente hacer un nuevo intento a la cumbre.
Al descender fuimos envueltos por una espesa neblina durante aproximadamente una hora, donde caminábamos con muy poca visibilidad y donde sin saberlo nos habíamos desviado del camino, vimos un peñasco en el cual descendíamos, aun con neblina guiándonos por el sonido del río, ya a estas alturas veníamos agotados y uno de los compañeros presentaba síntomas del mal de altura lo que hacía nuestro desplazamiento mucho mas lento. Al bajar del peñasco encontramos un camino, o íbamos a la derecha que el camino descendía o a la izquierda que por el contrario ascendía, decidimos descender buscando que el compañero que tenía mal de altura bajara. Ya oscurecía y no llegábamos a ningún lugar, apresurando el paso y ya sin luz, encontramos un refugio a un lado de un camino, y nos dirigimos a el. En lo que entramos nos topamos con dos colchones, uno de ellos sucio, algunos fósforos, una rejilla que se veía había sido utilizada como parrillera con leña, unos intentabamos acomodar los colchones, otros encender la cocina, buscar leña, nos dividimos las tareas y tratamos de organizar lo mejor el sitio donde dormiríamos, bueno eso intentamos. La noche más larga que he tenido, estábamos agotados y sin comer, el colchón muy incomodo y el frío muy fuerte, la perrita se acostaba en mis piernas lo que me calentaba el cuerpo un poco, estábamos tan pegados, que para voltearse al otro lado, nos volteábamos todos al mismo tiempo. Gracias a Dios que estábamos en el refugio y no a la intemperie.
Al amanecer el siguiente día unos queríamos regresar y otros descender, por lo que hicimos algo que no se debe hacer, nos separamos, yo estaba entre los que regresamos, emprendimos nuestro retorno y al llegar al peñasco decidimos seguir adelante, en vez de subir el peñasco, como a 45 minutos de camino mas adelante, vi nuevamente la cumbre de los nevados, aunque desde otra cara, pero estaba seguro de que esa era, saqué la camara y revise las fotos tomadas el día anterior y supe que esa era la cumbre y que ya podía encontrar nuevamente el camino, uno de los que estaba conmigo, empezó a sentir muy mal, y le costaba caminar necesitaba comer, me adelante hasta el domo, donde llegue al campamento, preparé algo de comida para regresar a buscarlo, justo en el momento en que regresaría el llegó, comió y se metió a descansar.
Estabamos preocupado por el resto del grupo, mientras nuestro compañero descansaba Cindy y yo decidimos preparar algo mas de comida y regresar a buscar al grupo, regresamos hasta un poco mas allá del alto de Mifafí pero no los vimos, empezó a llover y ya había oscurecido y regresamos al domo. Intentamos dormir, pero yo me preguntaba, donde estábamos mejor, en el refugio con todo el grupo o en el campamento sin saber nada de ellos. Entre despertar y dormir pasamos la noche. Metimos a la perrita a la carpa para que no pasara frío, y a las 4am aproximadamente empezó a ladrar, Cindy abrió la carpa para ver a que ladraba, la perrita corrió y no la volvimos a ver. La extrañamos después de eso.
Otra vez, desayunamos, desarmamos una carpa, y dejamos todo los de los muchachos en una sola carpa armada, algo de comida con la esperanza de que si regresaban algo y nosotros nos fuimos a buscar ayuda. Llegamos al P.G.P. y no encontramos a nadie, no teníamos batería por lo que buscamos cargar un poco el teléfono a ver si ellos habían salido ya por otro punto. Nos costó muchísimo llegar a Mérida ya que habìa paro de transporte, al llegar nos pusimos en contacto con personal de Imparques y de los bomberos, con los que se organizo una operación de rescate que al día siguiente.
Fuimos desde Mérida hasta Mifafí en el transporte de la GN, hasta el refugio, y ahí estaban nuevamente, tremenda alegría que sentí al verlos nuevamente.
Mas que la cumbre, quedo muchísimo aprendizaje de esta excursión, personalmente un cambio brutal en mi forma de hacer montaña, y mi forma de ser. Tremenda experiencia. Agradecido con Dios y la montaña.
Aqui les dejo las coordenadas del refugio por si les interesa buscarlo en Google Earth