EL DERECHO DE FUMAR
Nos parece excelente la campaña que actualmente se lleva a cabo a todos los niveles contra el tabaquismo. Pero deberían dejar a las personas mayores de edad, con Cédula de Identidad, que se mantienen a sí mismas sin molestar a nadie, escojan la forma de morir que más les convenga: Rápida, como nadar en el lago de Valencia, pegándole una patada a un policía cuando este limpiando su arma de reglamento, dolorosa como tomando ácido muriático u oyendo tres veces al día los discursos de nuestros políticos (esto ultimo mata irremediablemente, bien sea de aburrimiento o de rabia incontrolada. Es muy practica pero demasiado cruel). Sangrante, cortándose las venas, o levantándole la jeva a un PTJ, o de manera lenta y deleitosa, fumando todo lo que se quiera, mejor dicho, lo que se pueda, debido lo que son los precios hoy en día.
Las personas maduras, que han vivido y sufrido lo suyo, que conocen y han experimentado sentimientos de amor y odio, deberían tener pleno derecho a dos cosas: a no reproducirse, evitando traer niños a este dislocado mundo, y a escoger forma, tiempo y lugar de su muerte. Y no como ahora que uno muere en cualquier calle espachurrado por un camión, o en cualquier callejón, apuñalado por un hampón.
Ustedes, médicos con ética y profesionalismo, cumplan con su deber de advertir los peligros que corren al consumir cigarrillos, pero también permitan, sin amargárnoslos, que disfrutemos de los placeres sencillos que la vida ofrece: Comernos una pizza grasienta sin pensar en el colesterol, tomarnos una cerveza bien fría sin pensar que nos saldrá la lipa cañera, fumarnos un cigarro de vez en cuando si que nos remuerda tanto la conciencia. Hasta el sexo lo envenenaron con eso del SIDA.
"Vive y deja vivir", dice el proverbio. Nosotros quisiéramos cambiarlo por "Vive y deja morir como a cada quien convenga"