ÍTACA NO EXISTE
12 en punto
El corroído autobús se ha detenido.
Mi cabeza en el vidrio empañado:
observo.
Mirar hacia dentro:
piernas cansadas suben y quedan como manglares,
las osamentas se atropellan y el olor fermentado sale,
un niño gris moquea sobre el hombro desnudo y sucio,
peces muertos viajan en bolsas que se desangran,
la gente suda y empuja para montarse.
Rueden que hay espacio en este mundo,
grita el hombre al mando del bus.
Pero la gente sabe que es mentira
que no hay espacio.
Tembloroso arranca
mientras el chofer peregrina por emisoras de radio encadenadas.
El que está al mando del país también grita
a esta hora:
12 en punto
[Fuente: archivo personal]
Mirar hacia afuera, mirar hacia otro lado…
El anciano en la acera, ebrio, de camisa roja, vomita resentido,
un perro esquelético le ladra al niño descalzo que abre la bolsa negra,
la niña vestida de mujer duele en la vista,
infinita línea de gente espera al sol,
tal vez con la intención de comprar esperanza.
Mirar hacia otro lado.
La voz del que dirige al país
habla de otro país,
de otro que no conocemos.
Pero la gente sabe que es mentira:
No hay otro país.
Es esto lo que queda
Mirar hacia otro lado
Mirar hacia afuera
[Fuente: archivo personal]
Desertar
Huir para salvarse,
para extrañar la casa,
para estar lejos
y desde allí ver con otra mirada,
más fría,
distanciada.
Huir para no ser testigos ni cómplices,
para no accionar el arma.
Huir para dejar de odiar,
para desear regresar,
luego…
Algún día.
[Fuente: archivo personal]
Errantes
¿A dónde ir?
Si la casa está cerrada.
Hay un letrero en el portón:
está en venta.
No hay seguridad afuera,
tampoco adentro.
Huérfanos erramos.
¿A dónde ir?
Si a donde vamos
nos cierran las puertas.