Como seres humanos siempre pensamos en estar sanos porque de esta manera podemos mantenernos activos día a día, hacer las cosas que debemos hacer y aquellas que queremos. Estar sano significa aprovechar nuestras habilidades físicas y mentales a un 100%, sacarles todo el provecho y tener un día lleno de energías.
Pero ¿qué sucede cuando no nos sentimos bien?... ¿Cuando nos enfermamos físicamente?. Pues, lo más probable es que tomemos algún medicamento para aliviar el dolor o, en caso de que empeore, acudamos al médico para que nos examine e indique qué va mal. Todos nos preocupamos ante cualquier dolor o molestia, ya que sabemos que no estaremos en las mejores condiciones para enfrentar un día común lleno de actividades con las que debemos cumplir.
Sin embargo, ¿es esta la misma importancia que le damos a nuestra salud mental? porque les aseguro que no podemos dar lo mejor en nuestro día si nos sentimos tristes, molestos o preocupados. Todos tenemos días malos, donde nos encontramos malhumorados o pasamos por una situación que nos pone el corazón pequeño, pero a veces acumulamos todos estos sentimientos y, sin darnos cuenta, nos convertimos en una bomba de tiempo.
Fuente
Si ignoramos el dolor y no vamos al médico, puede que este empeore por no tratarlo a tiempo; de igual manera pasa con nuestra mente y nuestros sentimientos. Nos hacemos los fuertes, creemos que resistiremos un poco más, aparentamos estar bien e ignoramos un sinfín de cosas que se van aglomerando poco a poco.
¿Y por qué? Porque no existe la cultura de la salud mental. Porque vivimos en una sociedad donde lo importante es aparentar que todo va bien, demostrar que somos fuertes y sonreír para las cámaras. Porque, a pesar de que ha disminuido, aún se mantiene la creencia de que sólo asisten al psicólogo aquellas personas que están locas, y yo me pregunto ¿acaso no lo estamos todos?
Fuente
Todos venimos al mundo y crecemos bajo condiciones que no controlamos, así que para cuando somos mayores las cosas se dificultan y no siempre contamos con las herramientas adecuadas para manejarlas; comenzamos a divagar y actuar por inercia y tal vez con un poco de ensayo y error 5/10 salgan bien. Así que es muy sencillo sentirse perdido, pero debemos comenzar a entender que hay personas que se han preparado para ayudar en estas situaciones.
No podemos permitir que la bomba explote, si eso sucede no sólo dañará a la persona que es la bomba, sino a los que están cerca. La salud mental es tan importante como la salud física, no hay que menospreciarla.
Fuente