Es la clase centésima de la formación especializada en fomento de justicia y felicidad. El formador habla en la sección de historia.
-Chicos. A partir de hoy comenzaré a platicarles la sección de historia de la humanidad, que incluye los secretos más obscuros de nuestro pasado. Si están aquí es porque tienen un temperamento tal que les permitirá superar estas revelaciones que les estaré dando a lo largo de los próximos diez años. Es necesario conocer estos detalles para que se conviertan en buenos fomentadores de justicia y felicidad.
-Hoy sólo les contaré un dato muy curioso -continuó-. Resulta que en el Mundo Capitalista la gente puede comunicarse de una manera distinta ¿Lo pueden imaginar? ¿Entienden a qué me refiero?
-Existen dos tipos de comunicación, la verbal y la no verbal ¿Quieres decir que existe un tercer tipo de comunicación? - preguntó Penso, uno de los mejores formados de la clase hasta el momento.
-No exactamente. Más bien, que existen diferentes tipos de comunicación verbal.
Los formados se extrañaron y algunos susurraron incredulidad.
-Me imagino que una combinación de letras o palabras pueden llegar a tener el mismo significado -dijo Luno.
-¡Excelente deducción, Luno! Verán, efectivamente es posible utilizar las letras en diferente orden para formar diferentes palabras o frases pero que tengan igual o similar significados. Incluso se pueden utilizar sonidos diferentes. No utilizamos todos los sonidos que podemos emitir. Por ejemplo “ño”.
Los formados quedaron un poco extrañados por el nuevo sonido.
-Bueno, resulta que en el Mundo Capitalista se pueden aprender por interés propio estos otros tipos de comunicación verbal, llamados idiomas -dijo el formador.
-¡Es cierto, ya lo había escuchado! -dijo un formado.
-Bueno. Pero estamos en la sección de historia. Esto viene a colación porque en el pasado el mundo hablaba diferentes idiomas. Pero a diferencia de hoy, antes no había un idioma para todos. A las personas que nacían en un País, que es como una Región para nosotros, se les enseñaban distintos idiomas, de manera que tenían dificultades para entenderse si llegaban a encontrarse. Considerando que antes la movilidad era menor, el problema no les parecía grave.
Los formados susurraron, algunos hicieron preguntas al formador.
-Lo siento jóvenes pero esas preguntas aún no se las puedo resolver. Por lo pronto pueden ir conjeturando por qué algunos aprendían un idioma y otros otro, y aunque no creo que logren acertar, es un buen ejercicio mental que pueden realizar mientras aún no les responda. Por cierto, han existido tantas lenguas, que a cada una se le conoce por un nombre. Nuestro idioma se llama Esperanto por si les daba curiosidad.