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Mi abuelo se veía muy cansado, habia logrado tener una vida longeva, y yo sentía que ya le tocaba partir. Con 89 años de edad, sé qué morirá, pues se encuentra internado en este hospital. Su corazón sólo funciona en un 12%, a veces le cuesta respirar, sólo piensa cada día, esas cosas perdidas. De todo lo que hizo y las cosas qué no pudo lograr. -¡Hola querido abuelo!, muy buenos días. ¿Qué tal te sientes hoy? Me senté a su lado, acaricié su cabello, su mirada se sentía a lo lejos, se veía pálido, sentía mucha tristeza, pues presentía que pronto partiría de este mundo.
De momento mi abuelo exclama diciendo: –¡Buenos días hijo!, ya es momento del inventario. Sorprendido y confundido le pregunté: -¿De que inventario me hablas abuelo?. -Hijo mio,¡te daré mi inventario de mi vida, de todas las cosas pérdidas! Me respondió con mucho esfuerzo, firmeza y lágrimas en sus ojos. Me sentía muy confundido, pero sentía qué esto seria lo último qué me ensenaría. Y el continua diciendo:
En ese momento la mirada de mi abuelo sé fue tan profundo, a lo lejos, cómo en un vació, sus lágrimas abrazaban sus mejillas pero él continuó: -En los 45 años que llevo casado, creo qué sólo 6 veces le dije te amo a tu “abuela” Rosa. Luego de un silencio breve, regresó de su sueño mental, me miró a los ojos diciendo: -Hijo he aquí mi inventario de todas esas cosas perdidas, estas experiencias en mí ya no servirán, en cambio a ti si. Te dejo mi historia como regalo, ¡de esta forma harás tu inventario a tiempo! He descubierto algo en estos días, ¿sabes qué es? -¿Qué descubriste abuelo? Sé detuvo un par de minutos sin contestar, sólo me interrogó una vez más. -¿Sabes cuál es él pecado más grande qué puede cometer un hombre en su vida? Me sorprendió con su pregunta y con mucha inseguridad lo atiné respondiendo -No había pensado en eso abuelo, yo me supongo que matar personas, odiar, engañar, criticar y demás. Su cara tan negativa, y una mirada tan intensa, marcando ese preciso momento, su tono cambio tan firme, señalando: -El pecado más grande de un ser humano qué haya podido hacer en su vida, seria él pecado por omisión; y lo más terrible y doloroso seria descubrir las cosas pérdidas sin poder tener él tiempo necesario para encontrarlas y recuperar esos momentos perdidos. Pasó ese día, y a la mañana siguiente mi abuelo había muerto, era tan doloroso y triste que pude haber aprendido más de él, si me lo fuera propuesto. Entonces al regresar del funeral, me organicé en prepararme para hacer mi inventario de las cosas perdidas. Bueno amigos, espero les guste este pequeño relato, no olvides hacer tu inventario de las cosas perdidas de tu vid Fuente 1 |