El texto que leerás a continuación es la transcripción de un diario que fue hallado por la policía en el maletero de un auto abandonado en las profundidades de un bosque...
[Querido Diario...]
No entiendo el por qué o el cómo, lo que sé con seguridad es que lo que me atormenta no es de este mundo.
No se como explicarlo...
Es algo difícil de creer, ni siquiera puedo creer lo que he visto...
Lo que he escuchado...
Lo que he sentido...
Se supone que es irreal, pero ya no puedo dormir en paz.
Me duele todo el cuerpo, incluso me duele respirar...
No se lo que es...
No se lo que quiere...
Me quema... Me quema... Mi interior se quema...
No se quien vaya a creer lo que estoy a punto de escribir, pero cada palabra es cierta.
Mi nombre es Verónica Castillo, tengo 27 años y trabajo como enfermera en el Hospital "Ross Kurtman" en el área de pediatría.
Todo esto comenzó cuando escuché el rumor de un viejo guardia de seguridad...
Le contó a parte del personal una historia difícil de creer, él juraba haber captado algo inusual a través de las cámaras de seguridad mientras cumplía con su turno nocturno.
El hombre estaba patidifuso al proclamar lo que juró haber visto sin ninguna duda, los doctores y el personal de enfermería quedaron igual de sorprendidos cuando vieron el vídeo de seguridad; En el que se mostraba como claramente una silla de ruedas se movió por si sola...
Ese suceso anormal desencadenó un cotilleo en todo el hospital que se propago como un incendio, muchas historias surgieron y los rumores de la actividad paranormal infundieron el miedo: Pero para no perjudicar la reputación de la institución, los eventos extraños que fueron atestiguados no le fueron comentados a los pacientes...
Pero siguieron sucediendo todas las noches.
Pese a saber lo que pasaba, yo seguí atendiendo a los pacientes como si nada. Y una noche que tuve que quedarme hasta muy tarde, por primera vez fui testigo de los fenómenos de los que se hablaban...
Cambiaba las sábanas de una niña de 13 años de nombre "Daría Celeste" que quedo internada debido a un misterioso accidente que la dejó catatónica. La recuerdo bien porque mientras ella permanecía recostada en su cama siempre sostenía un muñeco en sus manos: Esos bebés de plástico con el que suelen jugar las niñas pequeñas, pero ese muñeco era desconcertante a la vista por no tener globos oculares. Y eso no era lo mas tétrico, esa niña se aferraba al muñeco de tal manera que era imposible quitárselo de las manos.
Esa chica era desconcertante... Tanto, que me daba miedo. Tenía la mirada perdida todo el tiempo y tenia moretones que nunca se curaban.
Oía a los doctores decir que era un caso único que necesitaba ser investigado, pero no me imaginaba que su estado fuera tan precario...
Supuse que había pasado por cosas horribles... No creí que su tormento llegaría a tal extremo...
Por Dios... Ni siquiera se lo que le pasó, Solo era una niña...
El personal del hospital enloqueció una mañana cuando la niña rompió el silencio, Soltó gritos que desgarraron sus cuerdas vocales. Entró en pánico, un absoluto terror, ella lloraba como si le doliera el pecho hasta que répentinamente... Falleció.
Simplemente sucedió, nadie comprendió lo que le ocurrió...
De alguna forma, el muñeco que cargaba consigo terminó roto en el suelo de la habitación: Vi claramente como su cabeza vacía y sin vida se había desprendido de su cuerpo...
Pero la mañana siguiente, cuando tuve que limpiar la cama de la difunta niña para desocuparla, acomodé la almohada y me di la vuelta solo un segundo, y al volver a mirar al frente... Ahí estaba el muñeco y estaba intacto.
No podía creerlo... Era el mismo muñeco de plástico que se había roto, pero era imposible...
Lo tomé y lo levanté para observarlo detenidamente, pero algo que no se como explicar me hizo entrar en una especie de trance: Era un juguete escalofriante, pero de pronto no quería soltarlo, Su mirada vacía y sin vida me tenía cautivada... Lo único que deseaba era llevármelo a mi casa.
Y lo hice, en lo que termine mi turno lo escondí en mi bolso como si fuera mercancía de contrabando... Nunca había robado, no se en que estaba pensando.
Yo no soy así, no estaba actuando como yo misma...
Me llevé el muñeco a mi departamento guiada por ese fuerte instinto que no lograba comprender de donde nacía... Era tan fuerte y extraño, que me costaba mucho soltarlo, antes de darme cuenta lo cargaba conmigo de una sala a otra. No podía llevármelo al trabajo, y no quería dejarlo en casa... Requería de mucha voluntad volver a mis sentidos racionales, estaba obsesionada y no me podía concentrar en el trabajo.
Incluso llegue a cuestionarme si hice mal en dejar solo al bebé.
Estaba alucinando... Empecé tener pensamientos ilógicos e intrusivos, empecé a dudar de qué fuera un bebé real.
Los eventos paranormales del hospital dejaron de ocurrir...
Y a su vez, cosas perturbadoras sucedían en mi departamento: De noche escuchaba golpes secos resonando por mi habitación, las puertas se abrían y cerraban solas. Empezaron a suceder sucesos inexplicables, las cosas desaparecían de la cocina y aparecían por si solas sobre mi cama.
Y luego comenzaron las pesadillas recurrentes que me generaban mas ansiedad.
La pesadilla era tétrica y se repetía sin cesar: Yo aparecía en la sala de mi casa y todo estaba completamente a oscuras, como si fuera una noche eterna, y una sombra me perseguía mientras hacia ruidos extraños, como los de un hombre agonizando. Esa cosa no paraba de asecharme, me escondía, pero sabía en donde encontrarme. Cada puerta estaba trabada, Corrí lejos, pero ese ente siniestro me perseguía por todo el departamento...
Cada noche me despertaba de golpe y permanecía intranquila hasta que salia el sol, ante su luz, podía ver que me empezaron a aparecer moretones por todo mi cuerpo, tenia arañazos en mi abdomen y al verme al espejo me fijé en una gran cicatriz de quemadura en mi espalda...
Dejé de dormir bien...
Me sentía enferma dese entonces, estoy cansada todo el tiempo...
Ya no puedo dormir y no he ido a trabajar porque tengo que cuidar al bebé...
Creí que seria mejor que me tomara un tiempo para descansar...
Pero las pesadillas no me dejaban en paz.
El tormento continuó así por un largo tiempo...
Y todo cambió para mal cuando la pesadilla se volvió realidad.
Una noche la pesadilla recurrente se tornó diferente, en vez de estar atrapada en mi departamento, aparecí de repente en una calle desolada y el monstruo que me atormentaba se hallaba histérico, corrió directo hacia mi soltando chillidos agudos. Yo gritaba a todo volumen pero nadie podía oírme, pedía ayuda desesperadamente mientras huía, pero la criatura me acorraló en un callejón sin salida... La sombra me atrapó en el sueño.
Y mi mente quedo en blanco antes de sumirse en las tinieblas.
Al amanecer...
Desperté desnuda en medio de un callejón, al lado de un contenedor de basura... El ruido del pasar de los autos me conmocionó: Porque era el mismo callejón sin salida de mi pesadilla, pero era el mundo real.
Regresa a casa como pude a toda prisa, estaba apenada y humillada, rogaba por no encontrarme con nadie conocido. La miradas de las personas que me juzgaban y se burlaban... No lo soporté, me quebré y no puedo olvidar lo horrible que fue...
Cuando llegue a casa, todo el departamento estaba hecho un desastre; Parecía que habían robado el lugar. Muebles volteados, mis cosas en el suelo.. Era un desorden que me puso pálida, no podía entender lo que había pasado. Corrí a mi habitación orando porque mis pertenencias de valor, como mi teléfono, estuvieran intactos y en su sitio...
Pero me topé con algo escabroso que hizo que me olvidara de esas cosas porque...
Mi bebé...
El muñeco... Estaba roto sobre mi cama, Su cabeza quedo hecha pedazos y su cuerpo estaba quemado, había sido destruido. Fue tan impactante que fue doloroso...
¿Acaso fui yo? ¿Es mi culpa?
Traté de organizar mis pensamientos, mientras teniá los fragmentos de lo que quedaba de mi bebé, yo me esforcé por recordar que sucedió anoche...
Pero sentí un fuerte dolor en mi pecho... Creí que era un infarto, caí al suelo en tan solo un parpadeo y quedé bocarriba mirando fijamente el techo de mi habitación. Creí que iba a morir...
Pero no fue así...
Mientras yacía ahí, así, de pronto escuché una voz en mi cabeza. Una voz que me resultaba familiar... Era alguien que me conocía, que me acompañaba... Lo que me decía hacia eco en mi cabeza, hablaba fuerte y claro: Me decía cosas horribles.
Me insultaba, me menospreciaba como si me odiara, me maldecía mientras me exigía algo que no entendía. Yo estaba tirada en el suelo tapándome los oídos para dejar de oírlo, pero me atormentaba desde el interior de mi cerebro.
Me retorcía porque era insufrible.
Me ordenaba que le entregara mi alma... Y que le dejara poseer mi cuerpo una vez mas, una y otra vez. No dejaba de gritarlo y no se cansaba...
Me estaba volviendo loca...
Vi como de mi pecho emanó una flama verde que se propago por todo mi cuerpo, intente apagarlo con mis manos pero sin importar lo que hiciera, me quemaba en vida.
Ardía de adentro hacia afuera, mi sangre hervía y mi carne se deshacía hasta el hueso. Fue una experiencia horripilante y agonizante, terminé desmayandome del indescriptible dolor...
Cuando desperté, Estaba tirada en las baldosas de cerámica de la regadera, el agua corría y caía sobre mi cabello... Creí que todo había sido un mal sueño. Pero mi cuerpo adolorido recalcaba la verdad, cuando me levanté para cerrar el grifo, sentí un mareo que casi me pone de rodillas...
Al igual que antes mi mente estaba en blanco y no tenia idea de lo que había pasado... Todo lo que vivía era difuso, confuso y desconcertante; Ya que pese haberme quemado, mi cuerpo desnudo estaba intacto.
En el baño, me miré al espejo y observé lo que espero fuera una alucinación:
Me vi a mi misma pero con una expresión tranquila y sin pupilas en mis globos oculares.
Ya no puedo mas...
Temo por mi vida, por mi futuro. Estos sucesos inexplicables no se detienen y no parecen tener fin. Tengo que irme muy lejos, tengo que encontrar la forma de deshacerme de esta cosa cueste lo que cueste antes de que termine como la pequeña Daría Celeste.
Mientras aun mantenga mi cordura, Antes de que vuelva a ocurrir algo horrible, Sacaré mis ahorros del banco y tomaré un tren rumbo a algún lugar lejano para dejar atrás a esta presencia siniestra.
El paradero de Verónica Castillo sigue siendo desconocido...
Fin
-Créditos-
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