¿Estás lista(o) de nuevo para tomar mi mano y dar otro salto sin retorno hacia esos parajes llenos de misteriosa magia? Entonces prepárate y abandónate a la idea de mantener tu mente abierta, y sígueme en estas breves historias para ti y para mí. Una mezcla de fantasía, fábula y realidad, con pequeños toques a tu ser.
Antes que nada. Reciban mi cordial saludo de corazón, peregrinos de la vida. Espero que la estén pasando muy bien. Gracias por ser parte de esta aventura, por sus comentarios y el apoyo recibido. Sigamos entonces con otra entrega venida desde los recónditos recovecos de la imaginación. Cualquier parecido con alguna realidad sigue siendo sólo "coincidencia".
Exterminio
Llegando se baja rápido y comienza a explorar. Revisa con atención si los ajustes de su equipo están óptimos, y luego de quedar satisfecho, comienza su exploración.
El informe relata que es un lugar hostil y peligroso. La vida más que crecer busca aniquilarse. Empieza su faena. Se acerca con avanzada tecnología camuflado de invisibilidad para los ojos robóticos.
Allí ve la lucha por aquello que llaman poder y riqueza. Y como sus congéneres más primitivos, el dominio del Alfa prevalece dentro de las grandes manadas robóticas. Los distintos colores de la armazón, de cada robot, se usan como motivo para definir y decidir quién es el más diestro; por lo que entiende que esta melanina tecnológica es motivo suficiente para causar dolor aunque no duela.
Vuelve a leer esa parte del informe que habla sobre los seres más avanzados de ese planeta:
"Es un mundo frío, a pesar del calor, triste a pesar de las risas. De tonos grises por el humo de sus fábricas, a pesar de las nubes cargadas de lluvia. Lleno de cientos de miles de robots. Cada uno marchando a paso firme y certero hacia el anhelado éxito, para luego caer al gran sumidero; lugar donde va a parar toda la basura de artificiales sueños y propagandas de libertad. La basura es tanta, que compite con lo alto de los edificios"
Levanta su mirada hacia el firmamento y ve a las aves de rapiña aguardando comer lo que va dejando la paz por las tierras y el agua.
Él conoce su propósito. Él es un Guardián legendario, encargado de sanar o transformar lo creado. Es el más efectivo exterminador de su clase. Su misión es determinar el costo del cáncer que se carcome la vida del moribundo planeta, y basado en la recolección de los datos, decidir el tipo de exterminio.
Tres son los tipos:
A. Aniquilación total sólo de las células robóticas dañinas.
B. Aniquilación total de cualquier célula y del ambiente superficial.
C. Aniquilación total del planeta.
Ese es el poder que le encomendaron los Supremos Invisibles, la más Arcana de las razas creadas en la noche de los tiempos.
Sólo debe poner el dedo en una de las tres piedras de su anillo: El Anillo de las Tres Gemas. Una roja, otra blanca y la más poderosa, aquella capaz de invocar la desintegración de un astro. El color de esta última piedra está más allá de la gama percibida por ojo alguno, excepto por el de un Guardián Arcano
Sigue andando atento a sus alrededores, desapercibido por su camuflaje, aunque la lucha es tan intensa, que nadie repararía, probablemente, su presencia en esos lugares.
Llega el día estipulado para el veredicto. En sus hombros descansa la decisión final. Su dedo se pasea por las tres gemas del anillo; lo mueve en un vaivén entre la roja y la blanca, pero luego lo desliza hacia aquella cuyo color es indescriptible. Y de repente, lo detiene allí.
En un interludio momentáneo, todo lo que se mueve se paraliza, todo queda detenido, sin viento, sin sonidos, sin lamentos o quejidos. Pasado ese fugaz momento, el compás de la lucha se reanuda, todo comienza a moverse de nuevo, cada engranaje va recuperando su habitual ritmo.
Él aleja su dedo del anillo y escoge marcharse. Rápidamente se retira hacia arriba con la certeza de que volverá en algún momento; “el conflicto debe continuar un tiempo más”, decide. Fin.