Ven y toma mi mano. Demos otro salto sin retorno hacia esos parajes llenos de misteriosa magia. Prepárate y abandónate a la idea de mantener tu mente abierta, y sígueme en estas breves historias para ti y para mí. Una mezcla de fantasía, fábula y realidad, con pequeños toques a tu ser.
Primero que todo, reciban un cálido saludo de corazón lectores de esta maravillosa plataforma. Espero que la estén pasando muy bien. Gracias por todo el apoyo recibido, por sus comentarios y por seguir siendo parte de esta aventura. Sigamos entonces con otra entrega venida desde los profundos y recónditos lugares de la imaginación. Cualquier parecido con alguna realidad es sólo "coincidencia".
TESORO
Un día como todos los demás decidí ir a observar el mar. Esa vez presentí, tal cual presienten las aves la salida del Sol, que una de esas olas traería un tesoro para mí.
Recogí un poco mis raídos pantalones, más por costumbre que por necesidad, y dejé que las olas también acariciaran, además de la orilla, mis pies.
Y en ese momento la vi allí, brillando tenue por la mañana que apenas comenzaba a tocar la playa; allí estaba, resguardando mi tesoro con su cuerpo de cristal, mi antiguo y nuevo tesoro.
Pero el océano es caprichoso, sólo me mostró el cofre por un breve instante y me lo arrebató de nuevo.
Me apuré sumergiéndome para luchar con la marea empecinada en llevárselo, y me percaté de lo entumecido que estaban mis huesos. Por lo que decidí regresar, a duras penas, a un lugar salvo en la orilla.
Al pasar un rato pensé que era momento de irme al otro lado, cuando por arte de magia una mano de agua me lo dejó allí, frente a mis ojos dolidos por la sal y el desánimo. Estiré mis brazos y alcancé la sagrada envoltura de mi tesoro.
Mis manos temblorosas intentaron sacarlo con cuidado. Pero mi esfuerzo era insuficiente.
Decidí que debía romper el cristal, y por fin, listo, ya pude tenerlo en mis manos, ¡que felicidad, es la locura!
El tesoro era una ironía o una enseñanza, no sé, era una nota vieja que decía: "Hola. Si leen este mensaje, es para que me ayuden, estoy en una isla cercana a la salida del Sol. S.O.S". Si, mi vieja carta, la que había lanzado al mar hace una eternidad, cuando creía que debía ser rescatado por alguien. Cuando me había olvidado de mí. Fin.
Tú eres a quien esperas, tú eres a quien buscas y a quien amando: amas a todo el Universo.