El pasado 24 de mayo el presidente argentino Alberto Fernández, y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, anunciaron la promulgación de la Ley de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial. Este es un paso para el gigante sudamericano que si bien aun no despenaliza y regula el mercado interno de uso adulto de la Cannabis, contribuirá al fortalecimiento de la golpeada economía argentina.
Según los funcionarios del ejecutivo, la nueva legislación creara al menos 10.000 puestos de trabajo en la próxima década, también esperan ventas por 500 millones de USD en el mercado interno y 50 millones adicionales en exportaciones.
Fernández, remarcó: “estamos poniendo en marcha una ley que fue el resultado de un gran consenso”, y destacó que “detrás de esta ley va a haber una industria que produzca, que dé trabajo, que traiga dólares, pero fundamentalmente que sane”.
“Empezamos a escuchar a unas madres que con el cannabis hacían aceite, que hacían a sus hijos la vida más llevadera”
Por su parte el ministro Kulfas manifestó:
“Estamos muy contentos porque a partir de la promulgación de esta ley se inaugura una nueva industria en Argentina, la industria nacional de cannabis para uso medicinal y cáñamo para uso industrial.
Están absolutamente probadas las capacidades terapéuticas del cannabis y están demostradas, hace siglos ya, las capacidades del cáñamo como un insumo industrial y esta ley trae una respuesta a estas necesidades y crea oportunidades”.
“A partir de ahora, vamos a tener el marco adecuado para poder producir en escala con calidad y trazabilidad, generar desarrollo regional porque es una industria que va a tener presencia en diferentes lugares de Argentina, una industria que va a tener una fuerte presencia de PyMEs, de cooperativas, de emprendedores, dando oportunidades de trabajo”
El secretario de Industria, Economía del Conocimiento y Gestión Comercial Externa, Ariel Schale; destacó que “la experiencia nos enseñó que la promulgación de una Ley no es el punto de llegada, sino el de partida, ahora nos toca trabajar junto a Matías Kulfas para que sea una ley lo más reparatoria posible para aquellos colectivos que durante todos estos años pusimos el cuerpo y la cabeza por el bien común.
Si bien las experiencias de otros mercados han mostrado que muchos cultivadores de cannabis a pequeña escala inicialmente cuestionan la necesidad de realizar pruebas exhaustivas del producto, al paso de dos a cinco años la mayoría concuerda en los beneficios que los estándares brindan al mercado. En el caso argentino, el CONICET y su participación en el proceso de industralización puede ahorrar este proceso. Argentina podría ser un proveedor de productos cannábicos de alta calidad si desde el inicio los productos de cannabis se retiran si no cumplen con los requisitos de prueba, al igual que otros productos médicos o de consumo.
El potencial económico para el desarrollo de la actividad del cannabis medicinal y el cáñamo industrial para el año 2025 se proyecta en 500 millones de USD en ventas al mercado interno anuales y 50 millones de USD de exportación anuales.
Actualmente a nivel global 50 países cuentan con diversos grados de regulación del su uso medicinal e industrial de Cannabis, donde destacan Canadá, Uruguay, Israel, Italia, Países Bajos y Estados Unidos, líderes a nivel global.
Se estima que el mercado internacional proyectó para 2024 unos 42.700 millones de USD, lo equivale a una magnitud de x10 en comparación a la última década.
Un país más entra a la industria legal de Cannabis en plena crisis de fertilizantes, donde la Guerra de Ucrania ya está cobrando factura a la industria cannábica de Canadá y Estados Unidos. ¿Podrá Argentina suplir la demanda de cannabis mermada en Norteamérica? Sea cual sea la respuesta, sigue existiendo una deuda histórica al movimiento cannábico argentino y las personas que usan cannabis, pues aún no se respeta su autodeterminación y gestión de placeres.
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