¡Feliz domingo, querida comunidad! Hoy quiero contarles lo que fue mi primera carrera nocturna.
Les he comentado en otras ocasiones que en mi ciudad casi no se organizan carreras. Mérida es una ciudad con muchas carencias en el sector económico, así que cuando anuncian una carrera gratuita las personas se movilizan para participar.
Hace menos de un mes anunciaron una carrera nocturna de 10 y 5 km alusiva a un acto cultural muy emblemático en el estado: "Bolívar vuelve". El caso es que nuestro entrenador nos animó a participar a modo de chequeo y la mayoría del team nos inscribimos.
Para mí fue una carrera retadora. Aunque le faltaban 950 metros para completar los 10 km, lo que más la hizo difícil fue el desnivel y, por si esto fuera poco, la carrera terminaba con 1.000 metros de pura subida.
Nunca había participado en una carrera nocturna. De noche mi visión no es particularmente buena, así que para mí fue difícil poder concentrarme cuando bajaba por la Av. Urdaneta porque el alumbrado público es inexistente. La visión del camino solo me la ofrecían los escasos carros que circulaban por la vía contraria.
Mi intención desde el minuto uno fue disfrutarla, estar lo menos pendiente del reloj y correr por sensaciones. Al final, mi cronómetro marcó 47:25. Todo iba bien hasta que anunciaron la premiación de las categorías. Como no hubo cronometraje digital, el registro de los tiempos fue un caos. Al final, los organizadores anunciaron que el lunes publicarían los resultados por redes sociales y los ganadores debían pasar por la oficina a retirar la medalla. Me sentí decepcionada.
Pese al mal rato que pasamos, en el fondo me siento contenta porque estoy retomando mi confianza. Voy a darme un descanso de competencias y voy a enfocar mi energía en seguir madurando mis ritmos.