¡Feliz sábado, querida comunidad! ¡Ya me curé del broncoespasmo! Esta semana fue un desafío emocional porque me costó un mundo salir a entrenar, pero lo estoy logrando.
El lunes fui al gimnasio y entrené los músculos del tren inferior. El martes tomé un descanso porque la tos nocturna no me dejó dormir. El miércoles hice mi trabajo de series en la pista del Estadio Olímpico Metropolitano. Calenté durante 20 minutos y luego hice tres series de 1.000 metros. Sufrí mucho porque no podía respirar bien. Mi entrenador me mandó a parar y luego solté. En este punto me sentí triste y desanimada, pero comprendí que se debía a mi molestia respiratoria. Siempre hay que escuchar al cuerpo.
Como el jueves me sentía mejor corrí 9 km en la pista del Estadio Guillermo Soto Rosa y en medio de un sol que daba gusto, considerando que había llovido mucho durante los días previos.
Ayer descansé y hoy me levanté sintiéndome renovada. Antes de salir de casa, me miré al espejo y me dije: "Hoy voy a entrenar como me gusta: con el alma y el corazón conectados".
Calenté 30 minutos alrededor de la laguna artificial del Colegio San Javier del Valle. Seguidamente, hice un cambio de ritmo de 30"x1' por 9 minutos (30 segundos en Z4 y 1 minuto en Z2), dos repeticiones en subida de 150 metros y retorné a casa.
Amé volver a correr sintiéndome fuerte mental y físicamente. ¡Seguimos!