
The roar of fear: For a Christmas without fireworks
Christmas is, by definition, a time of peace, unity, and celebration. However, for the most vulnerable members of our family—our pets—it often turns into a traumatic experience. The use of fireworks, although rooted in tradition, ignores an undeniable biological reality: animals have immense auditory sensitivity, and their minds are superior to those of humans. While many adults enjoy the explosions, their own pets tremble with fear.
Explosions are torture for pets' senses. While the human ear perceives frequencies up to 20,000 Hz, dogs can detect sounds up to 60,000 Hz and cats up to 65,000 Hz. Birds also suffer greatly. The truth is that while for us it is a festive bang, for them it is a deafening explosion that activates their fight-or-flight alert system. This extreme sound not only causes tremors and tachycardia, but can also lead to cardiac arrest, disorientation, serious accidents while trying to escape the noise, and in some cases even attacks and bites on their loved ones.
From an animal rights perspective, welfare is not limited to food and shelter, but includes the right to live free from fear and distress. Various modern laws have already recognized animals as sentient beings and members of the family. From this perspective, the recreational use of fireworks becomes a form of indirect abuse, as it prioritizes ephemeral visual entertainment over the physical and emotional integrity of other living beings.
The true magic of Christmas lies in empathy. Celebrating without fireworks does not detract from the night; on the contrary, it illuminates it with respect. Even during the pandemic, Christmas was celebrated without the use of these explosives. Opting for music and the warmth of home allows every member of the family, including our four-legged friends, to enjoy themselves without fear.
May the only noise this Christmas be laughter and toasts! Let's remember that our pets don't understand traditions, but they do understand love and protection. Merry Christmas to all!
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En Español
El estruendo del miedo: Por una Navidad sin pirotecnia
La Navidad es, por definición, una época de paz, unión celebración. Sin embargo, para los miembros más vulnerables de nuestra familia -las mascotas- se transforma a menudo de una experiencia traumática. El uso de la pirotecnia, aunque arraigado en la tradición ignora una realidad biológica innegable: La sensibilidad auditiva de los animales es inmensa, su mente superior a la humana. Mientras que muchos adultos se divierten con las explosiones, sus propias mascotas tiemblan de miedo.
Las explosiones son suplicio para los sentidos de las mascotas. Mientras que el oído humano percibe frecuencias de hasta 20.000 Hz los perros pueden detectar sonidos hasta 60,000 Hz y los gatos hasta 65,000 Hz. Las aves también sufren mucho. La verdad es, que mientras para nosotros es un estallido festivo, para ellos es una explosión ensordecedora que activa su sistema de alerta de lucha o huida. Este sonido extremo, no sólo provoca temblores y taquicardia, sino que puede terminar en paros cardíacos, extravió por desorientación, accidentes graves al intentar escapar del ruido y en algunos casos incluso hasta ataques y mordeduras a sus seres queridos.
Desde la perspectiva de los derechos de los animales el bienestar no se limita a la alimentación y al refugio, sino que incluye el derecho a vivir libres de miedo y angustia. Diversas legislaciones modernas ya han reconocido a los animales como seres sintientes y miembros de la familia. Bajo esta perspectiva el uso recreativo de la pirotecnia se convierte en una forma de maltrato indirecto, pues prioriza un entretenimiento visual efímero sobre la integridad física emocional de otros seres vivos.
La verdadera magia de la Navidad reside en la empatía. La celebración sin pirotecnia no resta brillo a la noche por el contrario, la ilumina con respeto. Ya en la época de la pandemia se celebró la Navidad sin el uso de estos explosivos. El optar por música, el calor del hogar permite que todo integrante de la familia incluyendo los de cuatro patas, puedan disfrutar sin miedo.
¡Que en esta Navidad, el único ruido sea de las risas y los brindis!. Recordemos que nuestras mascotas no entienden de tradiciones; pero si entienden de amor y protección. ¡Feliz navidad para todos!
La imagen fue rediseñada con Canva