Todas las semanas nos invita al Concurso #foto-cuento, donde debemos crear un relato partiendo de una fotografía de su autoría que ella nos ha proporcionado previamente.
La imagen que observan debajo de estas líneas es la correspondiente a esta semana y es la que inspira mi historia.
Si desean participar en el concurso puedes encontrar las bases haciendo clic aquí.
Mucha suerte para todos los compañeros participantes.
Samsara


Se encontraban en el tránsito, entre dos estrellas. Se miraron a los ojos y se dijeron de nuevo las palabras que ya habían repetido infinidad de veces en su viaje. ─Prometo que te hallaré ─Le susurró, apretando fuerte sus manos en el Paso de Las Lindes.
Ambos habían llegado al laberinto de ladrillos amarillos donde debían separarse para entrar por el portal del espacio sin tiempo. Las gruesas paredes de topacio y argamasa apenas dejaban lugar para los dos cuerpos. Al frente la penumbra lo dominaba todo y ambos sabían que en pocos instantes ya no se reconocerían a simple vista en el lugar adonde iban. A los lados había cavidades, donde cada uno de ellos debía entrar al pasadizo brillante y oscuro dispuesto para el renacer. En una de esas celdas, identificada como El Museo de la antigüedad, habían visto a los dioses en cuclillas, con cara de pendencieros, avariciosos e inclementes, jugar apasionadamente a los dados.
Afuera se escuchaba el rugido de los astros, el tráfico imperecedero de la materia impulsada por las leyes circulares que la gobiernan y sus derivadas fractales. Adentro de la bóveda el suelo era natural y pulido. Resbaladizo en la encrucijada de la vida, de tantos pasos dados hacia la eternidad. Ellos sabían que al abrir de nuevo los ojos sus lágrimas también renacerían.
La oscuridad allí sería total a no ser por aquellos débiles puntos de luz que provienen de las lejanas utopías. ─Vete, yo también te encontraré ─Se prometen─. Esta es nuestra redención, y no otra, estar siempre juntos en este lugar: en todos, en ninguno.
Al fin llegan ante el Portal de las Ruedas, se detienen y leen la inscripción que brilla con fulgor sagrado sobre la Piedra Angular, en el idioma de los ángeles:
Samsara
Hoy sales de un sueño y volverá tu alma peregrina a las corrientes del río. ¿Dónde, entonces, despertará tu espíritu? ¿Quién vendrá a velar el curso de tu vida? ¿Reconoceré el sonido de tu voz? Cuando encuentres mi luz dentro de tus ojos, entonces volverás conmigo a las alturas.
A manera de postrera ceremonia, se acarician los brazos donde guardan secretas heridas. Fijamente, se miran a los ojos por última vez como tratando de grabarse en la retina del otro y dando un salto al exterior se precipitan por separado a los torcidos recovecos del nirvana.

Agradecido por sus lecturas y, si tienen a bien, sus comentarios
