Los sueños siempre han despertado en mi, un interés, pues de manera continua los analizo y trato de buscarles un significado.
Me baso en las ideas e investigaciones de Freud. Personalmente, Freud me parece un personaje sumamente inteligente que ha sido muy acertado. En su libro "La Interpretación de los Sueños" Freud pone de ejemplo sus propios sueños para comprobar su teoría a cerca de las emociones reprimidas y los sucesos que nos ocurrieron en la infancia.
Mis sueños han sido un camino muy largo, pues no pasa una noche sin que yo no sueñe. El mundo de los sueños, como muy bien lo digo, es un mundo, en donde he tenido la oportunidad de vivir experiencias extraordinarias y conocer nuevas personas. Cuando vivo algo sobrenatural como volar, traspasar paredes, caminar sobre el agua, entre otras cosas, imposibles en este mundo físico, lo comparto con mis compañeros de sueño, pero noto que ellos no logran comprenderme y me convierto en una loca para ellos, pero cuando se los demuestro ellos no lo pueden creer, caen en cuenta que solo es un sueño.
Este mundo ha causado en mi, lo que muchos llamarían pereza. Siempre en una cama tratando de quedarme dormida para ver como continua el sueño o para vivir nuevas experiencias. Luego, cuando despierto, trato de analizar y conocer los miedos y metas que viven en mi subconsciente.
Los sueños me engañan. Tanto analizar, que se vuelven tan reales como este mundo del ahora, me crean una confusión. Despierto en mi cama y comienzo mi día, tiendo la cama, me cepillo los dientes, cocino el desayuno pero veo que mi pareja no esta en casa, lo busco y me doy cuenta que salió. De repente suena la puerta, es él. Me dice que estaba recogiendo unos limones para yo preparar una limonada, después de nuestras conversaciones, me doy cuenta que es un sueño mas.
Sueños que se desarrollan una y otra vez, en un lugar donde nunca antes había estado o en lugares que vivo mi día a día. Muchas escenas y ninguna es real.
Soñar nos hace descubrir emociones que estaban olvidadas e incluso recordar cosas que estaban perdidas en nuestra cabeza.