A veces el entrenamiento no se trata de sumar kilómetros, sino de preparar el cuerpo para que esos kilómetros fluyan mejor. El miércoles tocó darle duro al entrenamiento funcional, y aunque se sintió en los brazos, el verdadero protagonista fue el Core. Hicimos una variante de push-ups que se sale de lo tradicional: nada de apoyos simples, sino elevando pierna para meterle un extra de inestabilidad. Entre planchas y cuadrupedias, quedó claro que un abdomen fuerte es el mejor aliado para mantener la postura al correr. Al final, los "bracitos" también se llevaron su buena dosis de trabajo.
El jueves la historia fue otra con las series en cuesta. Es curioso, pero a veces las series cortas son más traicioneras que la series largas. Las series cortas de Catalán no perdonan; exigen una potencia explosiva que te deja el pulso a mil en pocos segundos. Aunque las distancias largas cansan por resistencia, estas cuestas cortas te obligan a dar un extra de gas que se siente en cada fibra. Esa última subida siempre es la "matadora", pero es justo ahí donde se gana la fuerza real. Dos días intensos, diferentes y necesarios para seguir afinando la máquina. ¡A recuperar para lo que viene!