Nosotros como personas, tenemos ciertos retos que cumplir, queremos transcender, incluso deseamos que nuestro entorno nos conozca por lo que sabemos hacer, refuerce ello y así ocupar un lugar en la sociedad, deseamos gozar de amistades verdaderas y conservar a nuestros padres como un puerto seguro al cual recurrir cuando lo necesitamos. También, deseamos lograr todos los objetivos académicos y económicos que nos proponemos, esa tan anhelada autorrealización.
Sin embargo muchas de nuestras conductas y demostraciones de afecto se ven determinadas por lo que recibimos del entorno, nosotros hemos aprendido a dar lo que recibimos y a conformarnos porque las relaciones sean reciprocas pero ¿realmente esto nos aporta a nuestra personalidad, en realidad esa serie de acciones nos ayuda a crecer como individuos? tu y yo sabemos la respuesta... No, así no nos desarrollamos.
Existen quienes tienen ciertas creencias respecto a deidades, filosofías, incluso animales, cada uno de ellos con requerimientos, necesidades y objetivos diferentes, sin embargo, parto de que todos los seres humanos estamos obligados a conocernos y a desarrollarnos, de allí que entre las responsabilidades que adquirimos esta aprender los siguientes aspectos: perdón genuino, el agradecimiento real y un amor incondicional.
Perdón genuino
Todos tenemos cierta carga a cuestas por consecuencia de situaciones que nos hirieron, por ciclos que no hemos cerrados e incluso por emociones que hemos callado, pero que sucede si nos perdonamos a nosotros mismos por nuestras acciones equivocas, nos damos permiso para errar y aprendemos a perdonar con el alma, logrando así llegar a la serenidad. Existen personas que transcurren la vida entera con tales ciclos abiertos y el rensentimiento demanda considerable energías, fuerzas y hasta emociones. Inténtalo, aprende a perdonar, un perdón transcendental.
Agradecimientos
Cuando somos infantes nuestros padres tratan de enseñarnos a agradecer pero, cuando recibimos algo, como si el hecho es una transacción, el tener una cama caliente en la noche, el tener un día soleado para salir a trabajar, el poder gozar de salud, el ver a nuestros hijos crecer, el compartir con nuestra familia forma parte de ese agradecimiento real que alimenta el alma. La decisión de ser feliz corre por nuestra cuenta y una buena manera de empezar es siendo agradecido.
Amor incondicional
Hemos aprendido a querer, solo cuando nos quieren, incluso con nuestros amigos, si se ausentan un día o acontecimiento donde los necesitamos, descartamos la amistad, con nuestra familia, siempre esperamos que ellos nos den para nosotros regresarlo, sin embargo, el hecho de aprender a amar de manera incondicional determina hasta nuestra percepción respecto a la sociedad.
Estos son tres retos que como seres humanos debemos esforzarnos día con día por alcanzar dicho aprendizaje. Ponlo en marcha y verás como tu vida cambiara.