Después de verlo con otra, me encontraba muy molesta, él se acercó y me abrazo fuertemente, sabia que lo había descubierto, pero yo no le respondí su abrazo. Me llenaba de besos, caricias, de manera brusca suplicando perdón. Yo no le decía nada. Él se arrodillo a mis pies, implorando perdón, yo sentía mucha rabia, y le dije:
--Quiero que me cojas como se lo hiciste a ella.
El secando sus lágrimas levanta la mirada, y sus manos comenzaron a acariciar mis piernas, subiendo mi falda, y bajando lentamente mi panty, yo alce mis tacones uno a uno para quitarme el panty, quedando mi sexo completamente al descubierto cerca de su rostro, levante unos de mis tacones y lo coloque sobre su hombro, mientras el aun seguía de rodillas, con la fuerza de mis tacones hice que se acostara en el suelo, me agache para colocarle mi sexo en su rostro, él con sus ojos aun llenos de lágrimas me mira, y comencé a restregar mi sexo en su cara, para sentir el roce con su nariz y boca.
Sus labios saboreaban mi interior, y yo con mucha rabia, rencor, y resentimiento hacia presión una y otra vez mi sexo con su cara, su lengua entraba en mi, de manera rápida, yo tenia el ritmo en su cara, sin importarme si se sofocaba, solo me importaba mi placer en ese momento, su traición me volvió egoísta. Solo pensé en mi y eso lo desespero a él.
Gemí de placer y pronuncie su nombre, mientras sentía los espasmos de mi orgasmo y el lamia como perro mi humedad. Mis piernas temblaban, pero mi orgullo seguía intacto. Al recuperarme me levante con rencor, busque mi panty, me lo coloque, me arregle mi falda y salí caminando sin decirle ni una sola palabra, ni voltear para mirarlo.