Nunca tomo las decisiones en nuestros juegos, siempre las toma él, pero esta vez me sorprendió, me cito a un lugar donde la naturaleza era quien nos acompañaba. Al verme me dice:
--No entiendo porque siempre llegas tarde a nuestros juegos… ¡Desnúdate!
Quede muda por unos segundos, pensé, ¿se volvió loco?. Como me voy a desnudar aquí, le contesté- alguien puede venir.
--Te aseguro que nadie vendrá, solo estamos tu y yo, quiero que confíes en mi como siempre lo has hecho, nunca pondré en riesgo tu reputación.
Me sentí un poco mas tranquila, él se acercó, y me desnudó poco a poco mientras me besaba, la ropa cayó encima de la grama que había en el lugar y me dijo:
--Eres mi diosa, solo quiero verte caminar desnuda en este sitio.
Desnuda, comencé a caminar por aquel lugar, sentí el corazón acelerado sin que el me estuviera tocando, creo que era la sensación de timidez, al caminar completamente desnuda a la luz del sol en aquel sitio, fue una experiencia para mi totalmente nueva, mi cuerpo no es perfecto, pero en ese momento, me sentí libre, perfecta, como la diosa “como él me decía”. Él mientras caminaba detrás de mi, me alababa, diciendo que era hermoso lo que veía, mis senos al aire libre, como la brisa movía mi cabello, y ver el vaivén de mis nalgas al caminar.
La sensación de caminar descalza por la grama fue gratificante para mi, estaba tan emocionada viviendo esa experiencia cuando lo escucho decir:
--Detente.
Nos detuvimos, y mi cuerpo recibía los rayos del sol en todas partes, mientras el se encontraba completamente vestido. Me abrazo y me dijo:
--Quiero probar a mi diosa en esta naturaleza.
Comenzó a tratarme bruscamente, creo que aquel sitio le activo lo salvaje y comenzó a besarme de manera desesperada me recostó sobre un árbol, me lamia el cuello, los oídos, pero se enfoco en mis senos, los chupaba, los lamia, me mordió mis pezones con desespero que grite, pero aun así disfrutaba de ese momento. Uno de sus dedos lo introdujo en mi sexo, mientras me seguía besando, mi piel se puso de gallina, el corazón acelerado, hasta ganas de hacer pipi me dieron. Fueron muchas sensaciones, sus dedos se movían ágilmente una y otra vez dentro de mi, sentía mi piernas temblar, le dije:
Sigue por favor no pares…
Él me dijo: Espérame, se desabrochó su pantalón, y dejo salir su grueso pene, me acostó sobre la grama, y bruscamente me penetró una y otra vez, la luz del sol, la grama picando mi piel, el olor a grama, me estaban volviendo loca, nuestros gemidos se confundieron con el ruido de la naturaleza, hasta que ambos llegamos al orgasmo. Quedamos completamente rendidos acostados en la grama. Al recuperarnos comenzó a tomarme fotos para su recuerdo.

Foto original, tomada con mi samsung galaxi s3