Las ganas de vivir, de seguir viviendo, es lo que me ha dado las fuerzas necesarias para continuar y seguir firme contra cualquier problema y obstáculo que me he cruzado en el camino. Porque a pesar de todo, aun sigo siendo un soñador, imaginando esos días de gloria, días que tuve antes, ¿por qué no tenerlos ahora? o ¿por qué no los pienso tener después de todo?.
A pesar de los problemas sigo viendo la vida como una aventura, donde recorro caminos y aprendo, aprendo mucho, me lleno de experiencia y me hago más sabio en este juego llamado vida. Así como he perdido batallas, también las he ganado, y pensar estas cosas me llena, me alimenta y me da mucha fuerza para seguir adelante.
Los problemas están siempre allí, basta con saber enfrentarlos y basta con aprender a ver la vida desde una perspectiva diferente. La vida es eso, un millón de oportunidades, oportunidades para empezar de nuevo; para lograr lo que una vez no se pudo haber logrado antes. Oportunidades para crecer, y que a pesar de que hubo oportunidades perdidas, aún quedan muchas más que puedo aprovechar. La vida es un millón de decisiones.
Soy de los que piensan que cada quien tiene una realidad distinta, que cada quien tiene su propia realidad conectadas entre sí. También tenemos diferentes mundos, basta con saber tener diferentes visiones; ganas, misiones, estrategias, maneras de ver las cosas desde otros puntos de vista. Mi realidad es distinta a la tuya, la realidad de otros no es igual a la mía.
Siempre trato de dejar fluir las cosas y a veces funciona; ya sea para reparar, arreglar, dejar pasar algunos de los problemas que he vivido. Trato siempre de imaginar mucho, pero siempre con los pies en la tierra. No me adelanto a nada, a veces me obligo a esperar -aunque esto es jodidamente difícil- y a perseverar más, para cuando llegue lo deseado, lo pueda disfrutar al máximo.
En estos momentos estoy aprendiendo a disfrutar de los pequeños detalles de la vida, de aprovechar el tiempo en mi, solo en mi, de seguir buscando y aprendiendo cada vez más. Creyendo en mi, porqué solo creyendo en mi puedo alcanzar la felicidad. Estoy en modo aventura, sigo explorando y experimentando, saliendo de mi zona de confort y seguir expandiendo mi universo interior. A veces caigo, pero vuelvo a levantarme con muchas más ganas.
Mientras tanto, sigo aquí, como todo ser humano. Sigo caminando en este largo camino. Como lo mencioné antes; es mejor disfrutar del camino, que esperar el destino. Porqué cuando esperas el destino, estarás distraído sin disfrutar del camino y los paisajes que tienes a los lados. Somos dueños de nuestras decisiones, de nuestros pensamientos, de nuestros sentimientos, de nuestras emociones. Vive, sueña, agradece, aprende, explora, fluye, ama, comparte tu felicidad con otros y deja que esta vida te sorprenda.
¡Bendiciones y mucha buena vibra!
Fotografías tomada con telefono Sony Xperia Z1 en Pdvsa La Estancia Altamira