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Decidí escribir esta nota por la motivación que me inspiró Holos&Lotus en esta curiosa invitación a crear un contenido para expresar nuestra experiencia, vivencias, reflexiones o recuerdos sobre nuestra relación con el sol y la visión que tenemos sobre su existencia y nuestro crecimiento personal.
He leído varias participaciones y todas me han resultado enriquecedoras y bien enfocadas en la propuesta de los promotores de esta comunidad. La verdad que no sabía por dónde empezar y eso que pensar en el sol es pensar en el principio, no en el final. Se puede escribir sobre el principio, tal vez no sobre el final, porque el principio, en este caso es, al mismo tiempo, el durando, dicho de otro modo: es el pasado, el presente y el futuro. Sí, ni más ni menos, amigos Hivers. Gracias a Holus&Lotus por esta iniciativa.
La premisa de este texto tiene que ver obviamente con el tiempo. El sol no es solamente la estrella que ilumina nuestros días y nos alimenta con su energía. El sol es el astro que nos acompaña desde el principio de los tiempos de la vida, desde hace billones de años, mucho antes de que apareciera y evolucionara nuestra especie sobre el planeta. Millones de años antes de la aparición de los primeros grupos humanos, el sol volaba solitario en el espacio. Luego sus hijos la Tierra y su luna, junto con otros planetas con sus satélites que se desprendieron de sus entrañas seguían y, aún siguen obedientemente, la ruta del astro luminoso, el padre sol. Así fue desde siempre. No sé cuándo exactamente, el sol privilegió a La Tierra, la tercera gran roca que lo seguía a todas partes en la traslación, y al mismo tiempo en su vertiginosa rotación recibía la luz solar en toda su redondeada superficie. Y digo que la privilegió porque le dio los elementos necesarios para que se formara el agua en su seno y así brotaron, como por arte de magia, los ríos, los lagos, mares y océanos que le dieron sus colores y aromas, sobre todo el azul que se reflejó en los gases que formaron su atmósfera. Solo un astro enamorado pudo crear tanta belleza en el planeta. Todo ocurrió antes de que apareciera el hombre, antes de que se escribiera alguna historia. Gracias a los regalos del sol enamorado, nuestro planeta se llenó lleno de colores, especialmente el azul, por eso nuestro planeta debería llamarse Azul y no Tierra.
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En lo personal, desde hace mucho tiempo veo en el sol la mejor expresión del amor. Cuando era adolescente, y ya también en la juventud, contemplaba más a la luna y las diminutas luces que decoraban el cielo nocturno de mi querida Cumaná; desde el patio de mi casa o de otras casas, o desde las faldas del cerro del Castillo San Antonio, mis amigos y después las amigas y la primera novia, nos sentábamos a pescar estrellas fugaces. De esas hermosas experiencias recuerdo el primer beso de amor, a los quince años, que me hizo ver estrellas, con los ojos cerrados. Si veíamos una estrella fugaz, había que pedir un deseo.
Pero las cosas fueron cambiando y seguirían cambiando con el paso de los años, porque había estudiar mucho para aprobar el bachillerato, para luego llegar a la universidad. Y es en el bachillerato cuando descubrí que el sol es un señor todopoderoso. El sol es el mayor poder que conozco y dejé la costumbre de contemplar el cielo nocturno, salvo cuando trataba de meditar o de hacer interpretaciones sobre algún texto filosófico o literario. Porque definitivamente, son muy diferentes el día y la noche. El día está cargado de energía y actividad. Es el tiempo del trabajo, no del sueño; es el tiempo de las decisiones, no de las reflexiones. El día es para actuar, la noche para descansar. El sol es todopoderoso porque es dueño del tiempo. Nadie va a la playa si hay cielo oscuro y amenaza de lluvia. ¿Y qué decir de jugar beisbol, futbol, correr en bicicleta, o hacer un sancocho a la orilla de un río bajo un gran aguacero? ¡A nadie se le ocurre amigos!
Esta convicción la sostengo porque en las meditaciones nocturnas, inevitablemente, voy hacia el futuro, y el futuro es la muerte, no la vida. Y esto lo digo porque en la noche, despierto o dormido, cuando voy más allá de los pensamientos y los recuerdos, comienzo a ver gente que ya murió. También he visto, pensado y hablado con gente que nunca conocí. Una vez le consulté esto a mi tía madrina, y me respondió que debía evitar esos pensamientos, que no era bueno, mi mamá decía “eso es malo”, “con los muertos no se habla”. Recuerdo que muchas de mis mejores lecturas las realicé a medianoche, con la complicidad del silencio; del mismo modo cuando escribo me sorprende la luz del día y con los primeros rayos de luz del astro rey, leo y corrijo mis borradores.
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Luego le pregunté a un vago que se la pasaba en la plaza Ayacucho dando discursos sobre historia y filosofía y me dijo que esas personas desconocidas que aparecían en mis sueños eran personas que murieron antes de que yo naciera, posiblemente los padres, amigos o parientes de mis abuelos, o los abuelos de mis abuelos. Me dijo que no tuviera miedo porque no me podían hacer nada, ni bien ni mal, solo hacerme perder el tiempo con más dudas que respuestas; que estaban muy lejos de aquí; entonces le pregunté ¿qué tan lejos?; “están detrás del sol”, me respondió; yo le dije “¿por qué detrás del sol?”
-Porque todo lo que está detrás de él o más allá de su luz es inalcanzable para el hombre; aquí, en la vida, siempre hemos disfrutado de las bondades del sol, tanto en el día como en la noche; recuerda que la luz que viene de la luna es un reflejo de la luz del sol porque la luna es el espejo donde se ve la tierra cada noche, ella se acicala con la luz reflejada, para recibir al sol todos los días, "el sol siempre ha estado enamorado de la tierra”.
-¿Por qué dices que el sol está enamorado de la tierra?- pregunté asombrado por las palabras del vagabundo Escarrá Quintana, el filósofo errante.
-El sol es amor: con su luz nutritiva, con su oxígeno, el hidrógeno, muchas vitaminas y con su energía, le dio vida a todos los seres vivientes de este planeta, los que viven dentro y fuera del agua, dentro o fuera de la tierra o volando por los aires y de rama en rama, todos los hijos de la tierra y del sol enamorado. El sol privilegió este planeta que habitamos hace millones de años, pero antes de nosotros los seres humanos, existieron otras formas de vida, muchas de ellas ya extinguidas, como los dinosaurios, tal vez porque no tuvieron la inteligencia o la capacidad de adaptarse a los cambios climáticos.
-¿Y de dónde surgió el sol y todo su poder?- volví a preguntar.
-De un principio generador, creador del Universo, Dios padre todopoderoso, respondió.
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No voy a evocar acá toda la conversación con este vagabundo con el que solía hablar de tarde en tarde, pero esa tarde entendí que las cosas eran de otra forma y comencé a dudar de lo que decían a veces los viejos, algunos docentes o los sacerdotes. Fue entonces, al final de mi adolescencia, cuando me aproximé a las lecturas que hablan en detalle sobre las antiguas creencias religiosas que giran en torno al culto solar, en diferentes partes del mundo hace más de cinco mil años, mucho antes de la aparición del cristianismo. Tampoco quiero entrometerme en temas religiosos porque ustedes tal vez los conocen mejor que yo o habrá otra iniciativa de Holus&Lotus para abordarlo.
De modo que, el sol no solo es importante en nuestras vidas, sino imprescindible. Tal vez lo único imprescindible porque ninguna tecnología nos garantiza hoy la existencia ni la supervivencia si no tuviéramos el sol. El hombre es uno de los seres vivientes que más se ha empeñado a emular al sol: ha descubierto y creado formas y mecanismos para producir energía, organizar y controlar el tiempo, prevenir situaciones de riesgos por los fenómenos atmosféricos, controlar la población, comunicarse con otros grupos humanos, controlar las otras especies, etc. etc. El hombre siempre ha luchado para descifrar la obra de Dios.
El hombre gobierna en la tierra, pero el hombre y la sociedad humana necesitarán siempre de su padre, el sol, el sol enamorado de la tierra. La prueba la tenemos en la actual crisis energética que confronta el planeta: Después de más de mil años de desarrollo de la industria impulsada por energía generada por combustibles fósiles, en muchos países han venido desarrollándose las tecnologías para obtener energía solar mediante el uso de espejos o paneles solares capaces de generar calor y electricidad en cualquier lugar del mundo, a bajo costo y se trata de una energía inagotable y no contaminante. Es lo que está a la mano del hombre actual, más acá del sol, con el sol, todos los días del año: Energía para todos, vida sin contaminantes, y solo el sol enamorado puede darnos aquí en el planeta azul los próximos 500 billones de años. Esto es mucho más importante que cualquier tema político, religioso o social. Es un tema conectado directamente con la vida y la sobrevivencia de todos en el planeta.
Espero que los nietos de mis nietos puedan disfrutar de las lecturas de esta magnífica comunidad de Holos&Lotus y las otras comunidades de hivers. Invito a
,
y
a participar.
Hasta la próxima oportunidad, cálidos abrazos para todos
Hasta la próxima oportunidad, cálidos abrazos para todos
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