La literatura del siglo 21.
La literatura del siglo imperante ha derrumbado el concepto de aquel escritor rebelde, bohemio, que vivía en buhardillas de mala muerte, sin calefacción durante el invierno y que muchas veces su obra era reconocida a posteriori. Vease ( John Kennedy Toole, Kafka) O se tenia poco conocimiento de su obra literaria gracias a sus reiterados exilios (Roberto Bolaño). Ahora la situación de un escritor es global, universal. Cualquiera, así sea desde un cyber tiene acceso a una computadora. Tiene acceso a bibliotecas digitalizadas. Ya no es necesario investigar y cazar libros en libreros de viejo. El internet nos ha acercado y en un chispazo cualquier escrito puede ser leído de inmediato.
Así mismo se han destruido las barreras regionales o la literatura exclusiva de una zona. Nos hemos universalizado. Cualquier voz puede ser oída en cualquier rincón. Antes, las clases sociales altas y media eran los únicos que podían aspirar a tener conocimiento de algunas obras y escribir se convertía en un acto de privilegio. Ahora cualquiera que puede acceder a una computadora con internet tiene a disposición un océano de conocimiento para desplegarse. Es bueno asistir a simposios en universidades en donde se habla del arte de escribir, pero ahora tenemos talleres online. Conversatorios publicados. Aquí mismo, en Steemit,tenemos iniciativas como las .
Del mismo modo apareció la modalidad de blogs. Una nueva concepción en donde la literatura tiene un campo libre (ya sean vivencias personales, artículos de opinión,etc). Y Steemit es para mi sólo una expresión de la revolución que se dio en este siglo. Los autores ya no necesitan estar sujetos por el yugo de una editorial pues podemos optar por la autopublicación en Amazon o en distintos sitios. (Muy bien lo explica ). Los autores tenemos interacción directa con nuestros lectores. Podemos saber qué opinan, qué piensan, en sólo cuestión de minutos.
Y ha dado paso al Boom que ahora vive Latinoamérica en cuestión de crónicas como las de Juan Villoro, Martín Caparrós y Leila Guerrero, que nos ponen dentro del lugar de los hechos, dentro de un contexto que damos por hecho y está frente a nosotros.
Para mí la literatura del siglo XXI rompió los esquemas a los que estaba atada. Ahora podemos descubrir autores que sin esta explosión de información, sin los medios, no hubiera sido posible leer.