Son músicas primaverales que invitan con sus
tonadas y bañan con el fuego de la divina
providencia.
Y en la inspiración del amor pone una flor de
nostalgia que se riega con lagrimas de la fuente
cristalina de los ojos.
Eres el abono de la vida que fertilizas y cultivas,
las plantas del querer.
Eres canción de cuna que arrullas y alimentas
al niño pobre.
Eres el pan de la vida que pones el alimento en
la mesa del que trabaja la tierra.
Eres la luz que penetras en el sentimiento del
hombre, para darle bendiciones eternas.
Y como polen que esparces la brisa,
germinando de amor las flores de este jardín.