
Me gusta coleccionar latas, su contenido no me importa, lo que me atrae es su exterior. Los colores que brillan en su superficie lisa, su forma. Las letras y las imágenes. En ffin,cada una de las características que la hacen especiales y únicas para mí.
Hasta ahora poseo 50 ediciones especiales que guardo en una vitrina que mandé a hacer para mantenerlas protegidas del polvo y el óxido. Un vidrio a prueba de golpes me permite admirarlas cada vez que quiero y mostrárselas a mis amigos. Son mi mayor orgullo.
Mi hermana Gloria, que conoce mi pasión por mi colección, llegó un día a visitarme. Se lanzó en el sofá y se quitó los zapatos como acostumbraba.
—Raúl sabias que acaban de sacar una edición limitada de la lata de cerveza de tu marca preferida "Ralop" en homenaje a sus 100 años de aniversario. Vi la noticia esta mañana en el noticiero.
Yo estaba sentado en el sofá de la sala tomando café y la noticia hizo que se me derramara y cayera sobre mi gata Mimí, que estaba durmiendo sobre mis piernas. Esta soltó un maullido y corrió asustada hacia mi cuarto.
Mi hermana se levantó para buscar a la gata. —Pobre Mimí, se debe haber quemado.
—No lo creo Gloría, con esa cantidad de pelo, además el cafè ya estaba tibio. Ven, necesito que me digas los detalles, ¿donde puedo comprar la lata? La quiero.
—No te pongas ansioso Raúl, te conozco. Según dijeron no la están vendiendo.
—Entonces, ¿que hay que hacer para tenerla?
—Es un concurso. Las bases hay que buscarlas en la pagina web de la empresa.
—¡Vamos a hacerlo! ¿Qué estamos esperando?
Nos sentamos frente a la computadora y al abrir la página, la imagen de la lata aniversario apareció en primer plano y en ese momento supe que tenía que ser mía. Sus colores plateado y fucsia me deslumbraron, la imagen de una hermosa espiga de cebada de granos dorados como el sol y las letras en cursiva decían Edición especial Aniversario No 100. Era una maravillosa obra de arte.
—¡Es hermosa!, ¿no te parece Gloria?.
—Bueno si, debo reconocer que es muy bonita.
—La amo, la necesito, hare todo lo que sea necesario para obtenerla. Por favor lee Gloria.
Quién desee tener la lata aniversario debe dirigirse a la planta envasadora ubicada en el kilómetro 20 de la carretera panamericana. Las inscripciones para la competencia se realizaran el día 2 de febrero desde las 9 am hasta las 10 am. Sin excepción, solo en ese horario. El ganador recibirá la lata y un premio en efectivo. Deben traer zapatos deportivos. Acá se les dará la ropa y los implementos necesarios.
—Pero es mañana Gloria, ¡te imaginas!. Las manos me sudaban y comencè a caminar de un lado a otro de la sala. Tengo que estar allí muy temprano.
—Lo que no dice es cual es la competencia. Ojala no sea una carrera, mira que tu eres muy mal atleta.
—¡Gloria! —la miré desafiante, —yo haré lo que sea necesario.
Esa noche Raúl tuvo uno sueño muy extaño, se veía en un campo de entrenamiento militar, corriendo y saltando obstáculos, lleno de barro de pies a cabeza. Un sargento mal encarado le gritaba "No vas a poder ganar". Se burlaba y se reía mientras él se arrastraba por la tierra.
Salió de su casa a las 4 de la madrugada y cuando llegó a la Planta, había una cola muy larga de personas. Despues de él llegó un hombre mas joven que el, calculó que tendría como 25 años. Su rostro era muy parecido al sargento de su sueños. Su rechazo fue de inmediato, sabía que sería su mayor rival.
Pudo inscribirse en el concurso, muchos quedaron fuera. De allí los llevaron a un salón donde los sentaron y le entregaron a cada uno un papel y un lápiz. Y comenzaron a hacerles preguntas sobre las caracteristicas de las latas. Detalles que muchos no habían visto, pero que Raúl se habia grabado en la mente con solo verla una vez.
Este primer filtro eliminó a la mayoría de los concursantes, solo quedaron dos personas Raúl y su contrincante llamado Fermín.
Los llevaron a lo que parecía una piscina pero el agua se veia espumosa. Les entregaron un traje de baño a cada uno y unos lentes.
El gerente de la planta los acompañó luego que se cambiaron y les dió las instrucciones. La lata está en esa piscina, ustedes tienen que buscarla. Pero como pueden notar por el olor, no está llena de agua sino de cerveza. Espero que sepan nadar y mucha suerte, la van a necesitar.
No era muy bueno en el agua, así que trague saliva. Miré a Fermín y me sonrió enseñando sus dientes amarillentos. Cuando el gerente se volteo, me hizo un gesto pasando el dedo por la garganta en señal de cortarla.
¡Preparados! ¡Listos! ¡Al agua!
El sonido de un silbato nos dio la partida.
Caí al agua y el olor de la cerveza me mareo, pero tenía la adrenalina a millón y comencé a dar braceadas mirando al fondo de la piscina. Pero en ese instante el agua comenzó a moverse mucho, eran olas que venían una tras otra y sentí que me hundía y vi a Fermin sobre mí empujandome hacia el fondo, trate de quitarmelo pero no podía y ya no tenía aire en los pulmones.
A punto de desmayarme sentí que Fermin subia a la superficie. ¡Claro! El también se había quedado sin aire. Pude ver unas mangueras por donde salía aire, la tomé con mis últimas fuerzas y me la llevé a la boca y aspiré una bocanada. Continue mi búsqueda hasta que Fermín bajo, ya sabia lo de las magueras de aire. Pero un remolino le impidio llegar hasta mi. El agua nos hizo girar vertiginosamente. Y junto con nosotros giraba la lata.
La ví pasar ante mis ojos y traté de agarrarla pero el agua la alejaba. Fermín estiró el brazo y trato de agarrarla pero ella volvió a mi. El remolino se terminó justo en el momento en que agarre la lata y me fui al fondo donde Fermín me tenía sujeto tratando de quitarmela. Y ya no supe más de mi.
Desperte al borde de la piscina donde los paramédicos me habían reanimado. A mi lado estaba mi lata, brillando bajo el sol. Me incorpore y la tomé entre mis manos.
—¡Felicitaciones!, usted es el ganador del concurso. Tuvimos que sacarlo del fondo de la piscina en el tiempo justo en que sonó el silbato de culminación. —El gerente me ayudo a levantarme mientras a mi alrededor los periodistas me tomaban fotografías.
La sonrisa en mi rostro lo decía todo. Mi alegria era inmensa, lo habia logrado. Estuve a punto de morir pero mi amor por ella lo valía.

Muchas gracias por leer mi relato
