Con la visión algo borrosa, se pasó la mano por la cara como buscando aclarársela. No recordaba ya las horas que llevaba acostado en aquel viejo sofá. Había despertado entre botellas de cerveza y con un dolor de cabeza insoportable, se levantó solo un par de veces durante todo el día para ir al baño. Desde entonces, cambiaba de canal cada veinte minutos, y por momentos, la modorra se apoderaba de su cuerpo, haciéndole dormitar con frecuencia.
Llevaba toda su vida deprimido y, desde hacía un par de semanas, luego de que le diagnosticaran Cáncer de pulmón, su estado de ánimo empeoró. Ya no contaba con comida en la alacena, se había gastado sus ahorros en cajas de cerveza y botellas de alcohol. No le interesaba volver al trabajo, quería dejar atrás aquellos cubículos de color blanco, dejar atrás aquel ambiente tan superficial de ese entorno.
Llevaba días sin cepillarse siquiera y tenía la impresión de tener un aliento de perro, las moscas rondaban por toda la sala, posándosele de vez en cuando en aquel panzón enorme que le sobresalía debajo de una franelilla blanca, amarillenta por la mugre. Al estirar su brazo para coger una botella que estaba en la mesa cercana al sofá, el hedor que desprendía de sus axilas le hizo arrugar la cara, y seguido de esto, tomó de la botella como quien no ha bebido agua luego de caminar por horas en el Sahara.
Cambio de canal nuevamente, pasando desde los de deporte, hasta aquellos educativos donde podía ver un documental sobre cualquier cosa. En ese momento, vislumbro sus hermosas alas a través de la pantalla, una mirada fulminante y un talento para cazar innato. El documental trataba sobre un águila exploradora de algún lugar el cual desconocía y no tenía ganas de conocer. Cambio desesperadamente, pasando de uno al otro, hasta volver al canal donde estaban pasando el documental. Sin poder ver con claridad, decidió apagar la televisión.
La casa quedo en silencio, recordó entonces su soledad. Sus padres habían muerto años atrás, nunca tuvo una relación estable o pareja alguna, sus amistades, solo eran compañeros de trabajo nada más. Encendió un cigarrillo y dio una mortal y larga calada, no lloraba pero sentía una profunda tristeza. Sabía que debía moverse, levantarse de aquel sofá, dejar de estar estático, el mundo no había parado desde que él lo hizo. Todo estaba en constante movimiento, en constante cambio.

Sabía que era parte de una raza que no dejaba de luchar por mantenerse con vida. Que otros antes de él, ya habían sido diagnosticados con una enfermedad terminal. Que estaba a tiempo de rehacer su vida y vivir al máximo, que todos tarde o temprano morirían. Que para ser feliz, no necesitaba de la compañía de otros. Sabía todo esto, sin embargo, no le apetecía en absoluto. Cogió la botella nuevamente y bebió despacio, volviendo a colocarla en la mesa al culminar. Sentía que estaba acabado, sin salida. Ya no esperaba que nada cambiara. Solo quería cerrar los ojos y no despertar de nuevo, no volver a hacerlo, había perdido toda esperanza. Ya nada sería igual. Simplemente se había rendido.
Breve relato escrito para el Spanish Freewrite, si quieres participar en este concurso y quieres saber de que se trata, ingresa a la cuenta de . Ahí encontraras toda la información necesaria para hacerlo.
Enlaces a mis participaciones anteriores:
Sasha: Una hermosa husky siberiano.
Cual águila exploradora - Poema.
Querida raza humana - ¿Carta?