En muchas ocasiones las personas tienden a tener dudas a la hora de querer separarse de sus parejas y terminar con sus matrimonios, esto producido por el miedo de cómo puede afectar la separación a sus hijos debido al cambio en el entorno familiar que implica estas decisiones. Si bien es cierto, los hijos y más cuando son niños no se encuentran preparados ni poseen las herramientas necesarias para enfrentar y aceptar estas circunstancias que llegan a sus vidas repentinamente, es por ello que este tema adquiere una gran complejidad e importancia en el aspecto familiar de toda persona.
Es importante mantener claro que a pesar de esta difícil decisión, nadie puede decir lo que debes hacer o no hacer con tu relación, ya que esto es solo responsabilidad tuya y de nadie más. Muchas veces dejamos influenciarnos por lo que dicen las demás personas y hasta incluso nos dejamos llevar por los paradigmas sociales que nos han impuesto a lo largo de nuestras vidas, tomando decisiones que nos hacen daño, que no nos hacen felices y que además no son las más favorables para nuestros hijos que tanto deseamos proteger.
Es en ese momento donde debemos de sentarnos a analizar de forma cautelosa y detallada todas las opciones que podemos tomar para conseguir nuestras decisiones más asertivas, es aquí donde te doy como estrategia algunas preguntas que te pueden servir para aclarar tus pensamientos.
Considera los siguientes puntos.
Punto N°1:
Si sigues tu relación como va hasta ahora y sabes que es una relación toxica a futuro que no los beneficia para ser felices a los dos individuos principales que la conforman.
Pregúntate:
¿Qué es mejor para tus hijos, crecer viviendo en un ambiente familiar roto y hostil? o ¿ver a sus padres separados pero siendo felices?
Punto N°2:
Los niños aprenden en base de imitación, si bien es cierto, a los padres les encantaría que sus hijos hicieran lo que le dijeron en algún momento, pero en realidad terminan haciendo otras cosas en base a los patrones que han visto de sus propios padres. Reclamamos o peleamos como tal vez lo hacían nuestros padres y lo peor del caso es que esto ocurre de una manera inconsciente sin darnos cuentas que son imitaciones de los ejemplos adquiridos de algún momento.
Pregúntate:
¿Qué ejemplo quisiera darles a tus hijos?
Esta pregunta puede abrir tus ojos y enfocarte en otra perspectiva, ya que te hace pensar que ejemplo quieres darle a tu hijo.
El de tener que aguantarse el estar con alguien que le hace daño y que lo lástima porque eso es lo que piensa la gente que debe de hacer? O el ejemplo de que puede ser feliz a pesar de las circunstancias y seguir adelante?
Punto N°3:
Si tu hija o hijo estuviera en tu lugar en algún momento de su vida.
¿Qué le aconsejarías?
Imagínatelo viéndolo desde afuera, no desde tus emociones o desde adentro de tu vida, sino viéndolo desde el punto de que tu hijo se encuentra pasando por esta situación y se encuentra sufriendo por tomar una decisión al no sentirse bien con su pareja por cualquier circunstancias.
¿Qué le aconsejarías? ¿Qué le dirías para que fueran felices?