Pues a mí sí.
No lo busqué. Me encontró. Fue... no sé, algo "Místico".
En un viaje para hacer diligencias, sin planearlo mucho, sin dar muchas vueltas, sin meses de preparación. Nada. Solo la paciente espera fue la que nos llevó hoy, por fin, a conocernos.
Ahí estuve yo, ésta misma mañana... Luego de los mil mensajes en el chat, esperando, ansioso... (Me compre una especie de pepito que resultó estar todo viejo) No ayudó.
Paseé por lugares donde amé la vida, recordé, miré y observe... Los años le han pasado a lo que una vez fue mi ciudad de residencia. La nostalgia más los nervios no me dejaban chance de conquistar la tranquilidad. Era así como "mucho con demasiado".
Pero éste cuento es mágico y corto. Ella llegó (fijarse en la foto del principio). Y fue rarísimo, fui feliz, quedé en shock emocional (me pasa mucho, y es más frustrante que preocupante).
Ella, con su Comunicación Social, tomó como mil fotos!
¡Hasta el camarógrafo estaba nervioso ve!
Esa es la razón de todo nuestro misticismo.
Videollamadas y llamadas larguísimas, por celular y teléfono fijo. Meses sin hablar y notas de audio larguísimas -también- para ponernos al día... Llamadas para encuentros emergentes que murieron antes de nacer.
Cualquiera podría decir que tenían que pasar todos estos años para poder encontrarnos...
Y ahí si les digo, la persona que desea y anhela estar en tú vida... Siempre va a estar, va a colaborar para estar ahí y se van a encontrar.
¿Almas destinadas? Y sí, tengo varias. Pero es imposible para mí pensar que una es más importante que la otra ♥.