¿Te gusta soñar? Mejor aún: ¿Te gustaría tener el dominio sobre tus sueños?
Es probable que al dormir, estemos soñando que hacemos cosas imposibles, pero la mayoría de las veces no tenemos el control respecto de qué soñamos. Los sueños lúcidos ofrecen la posibilidad de tener mínimo control sobre ellos. Esto podría variar, desde tener una pesadilla y al darse cuenta despertarse, hasta el punto de reconocer la existencia del sueño, y tomar la decisión de permanecer en él, así como alterar el contenido del mismo a través del poder de la voluntad.
En los sueños lúcidos tenemos consciencia sobre nuestra participación dentro de un sueño, está demostrada científicamente su existencia. En el Instituto Central de Salud Mental de Manheim, fueron practicadas pruebas monitoreadas con encefalogramas, sobre individuos que dormían y quedó en evidencia que las personas que tenían estos sueños, se producían en la fase REM (Rapid eye movement) mientras movían sus párpados.
¿Qué es la fase R.E.M?
Algunos datos para adentrarse en la práctica de los sueños lúcidos
Otra técnica es la “MILD” (Mnemonic Induction of Lucid Dream o Inducción Mnemónica de Sueños Lúcidos) la cual fue explicada y canalizada por Stephen Laberge de la Universidad de Stanford, a través de la cual nos convenceremos y tendremos presente que, la próxima vez que durmamos, nos encargaremos de percibir qué estamos soñando, a los efectos de encontrar determinados elementos que no pertenecen a la realidad.
Otra técnica es la interrupción de sueños, consistiendo ésta en despertarse, permanecer despierto algunos minutos y luego volver a dormir, de manera que son suprimidas las fronteras entre lo irreal (sueños) y lo real, permitiéndonos estar más alerta.
¿Por qué son buenos los sueños lúcidos?
Mi experiencia:
Me encontraba en las calles de mi querida Caracas, tranquilidad y caos al mismo tiempo, empezando la lucha entre el día y la noche ante mis ojos y los de amistades que me rodeaban mientras conversabamos al caminar. "¡QUIETOS! ¡QUIETOS!" escuché de repente, luego, el frío del cañon de un .357 Magnum Smith & Wesson se hizo presente en la parte posterior de mi cabeza. ¡Habíamos sido secuestrados! "no puede ser" decía yo en el país de lo posible. Estábamos siendo trasladados a uno de los miles de barrios que hay en Petare.
En este momento del sueño, sí sentía evidentemente una alta tensión. Por otra parte, tenía presente en mi mente la posibilidad de que estuviese soñando.
Avistamos una alcabala, los secuestradores nos ordenaron bajo amenaza de muerte, permanecer callados. Y -como Caracas no es un buen sitio para que seis tipos viajen en una camioneta callados- nos intentaron parar...
No resultó al instante, sino que se generó, mediatamente, una persecusión.
Yo observaba en medio ese gran problema, la posibilidad de intentar sustraer un arma de fuego, de las que habían en el vehículo. ¡Ahora o nunca! - pensé.
Lancé un golpe con todas mis fuerzas justo al cuello del secuestrador que iba sentado a mi lado, cuando ya estaba tomando su arma, escuché el sonido de un disparo.
Sentí frío, sentí preocupación, sentí una molestia física pero bajo ninguna circunstancia lo denominaría dolor, era ínfimo.
Me habían disparado y ahora estaba cayendo sobre el pavimento caliente a causa de nuestra bendición tropical, ese Sol del que nos quejamos todo el día.
La camioneta había chocado, no pude notar si el conductor había muerto o siquiera si había algun conductor. Había humo, habían gritos, ocho pasos delante de mi, se encontraba herido y tendido en el pavimento uno de los agresores, quien suplicó por su vida al ver que en ese momento, yo era el que estaba de pié, y era el que tenía el arma, la cual apuntaba directamente a la parte frontal de su cabeza.
Un par de segundos después, estaba su cuerpo sin vida salpicando sangre.
Igual de muerto se encontraba el cuerpo de una de mis amistades…
Surgió un efímero cuestionamiento acerca de los sucesos
¿Es esto real?
Es hora de despertar.
Nota: la ínfima sensación de incomodidad física apareció en mi sueño, ya que me quedé dormido encima de alguna novela que para el momento leía.