Buenas noches! mi apreciada comunidad. Estaba en calma en mi lugar de trabajo, recordando hace años atrás cuando escribía; pasión que había dejado atrás y hoy comienzo a retomar. Es por esto, que les regalo este pequeño cuento infantil de mi propia inspiración, al igual que el dibujo, que posee algo de rima y que espero disfruten al leerlo y si les agrada lo compartan con sus pequeños.
Está inspirado en el espectacular Caballo, del cual solemos abusar los hombres al utilizarlo como medio de transporte y como instrumento de carga en nuestro trabajo. Para mi, este bello ejemplar, nació para ser libre y cabalgar por las montañas sin que nadie le pueda hacer daño. Debe ser cuidado y valorado, de aquí este mensaje a través de este pequeño cuento.
El Caballito Comelón y Soñador
Un día el dueño le dice al animalito,
Caballito es hora de pararse porque vamos a trabajar y cabalgar.
El caballito respondió: es muy temprano mi amigo, déjame en mi establo para comer y soñar.
El amo le dice: ¡párate! ¡párate! que tenemos que llevar el vino y el pan.
No, no, no, dijo el caballito, deja de molestarme o te voy a patear.
Dijo el dueño: éste animal lo que hace es comer, dormir y soñar, ya va a ver...
¡Caballito! es hora de comer, porque cuando vayas a cabalgar te vas a desmayar.
Salió el animal y el dueño lo amarro, le colocó la silla y el bozal.
Vamos, le dijo el dueño, que se nos hace tarde para entregar el vino y el pan.
Llegaron al pueblo y el dueño se baja a charlar,
el caballito ve la carga y con hambre bebió vino y se comió un pan.
El dueño no se percató de que en cada entrega le faltaban litros de vino y pan.
En las últimas entregas el dueño se bajó y se fijó de que le faltaba vino y pan, dijo:
¡que pasaría con la carga?, ¡se caería al cabalgar? y el caballito lo veía y de risa no podía parar,
en una cabalgada el dueño volteo a mirar y está el caballito muy tranquilo en el camino bebiendo del vino y comiendo del pan,
el dueño lo agarro y le dijo, ¡condenado animal!, te has comido toda la carga, de mi casa al pueblo de Toconal,
el caballito le respondió: usted me llamo a comer y cabalgar,
pero lo que hizo fue amarrarme y ponerme a trabajar,
yo lo que hice, fue beber y comer para no desmayar,
ahora le digo adiós porque ya se término la carga y voy a descansar y soñar,
hasta mañana, que me vuelva usted a parar,
porque el no dar de comer a alguien es un pecado mortal. Adiós.!