Por circunstancias, unas favorables y otras no tanto, de mi vida, he tenido el privilegio de conocer personas en casi todas las latitudes del mundo. Una de esas circunstancias no tan favorables me llevaron a conocer a un abogado especializado en deudas públicas. Pero no es de deudas que quiero hablar, sino de los cultivos que este señor abogado tenía en su finca. Cuando lo conocí, apenas estaba construyendo la infraestructura.
La Batalla de la Puerta
Esta finca queda justamente en dónde se desarrolló la Batalla de la Puerta, una de las batallas de las guerras federales de la historia venezolana. Justo en las fronteras del estado Aragua con el estado Guárico, se encuentra este pedazo de tierra que realmente da mucho que comer.
Muchos años después de habernos conocido, le dije, mire Doc, quiero que me regales unas cestas de pimentones para las hallacas. Y me dijo que ya no tenía porque las había recogido y vendido todas. Pero añadió: "pero pepinos sí tengo, las que quieras, tengo 5 variedades distintas y se me están perdiendo". Como era fin de año no había mucho tiempo para otras actividades extras sino las propias para compartir con la familia. Pero pasado este tiempo, claro que no dudamos en dispensarle una visita a la finca.
La Finca
Habiendo coordinado nuestro viaje, pues llegamos al sitio. Esperamos que nos abrieran el portón. Y listo, estábamos allí. Habíamos invitado a un amigo de nuestro hijo para que lo pasara bien.
Los Cultivos
* pepinos
Inmediatamente fuimos a hacer lo propio, a ver los pepinos. Cuando llegamos, realmente nos sorprendieron: eran ¡Los Pepinos! Nunca había visto unos pepinos tan grandes. Esa variedad es la que se conoce como pepino holandés. Un solo pepino de esos pesa 18000 gramos, casi como el cochano de oro, ese que publiqué en un post posterior.
Bueno, nos reímos, hicimos chistes con el tamaño de esos pepinos. Si observan las fotos, verán que realmente son grandes. Pero también conocimos y cosechamos pepinos normales y pequeños. Estos últimos son sabrosísimos, los picas, le echas limón y sal, y bueno, a disfrutar. De hecho, no habíamos llevado almuerzo, y una taza grande de eso fue nuestro delicioso almuerzo.
Pero no sólo había pepinos, había más
*berenjenas
Tampoco había visto berenjenas redondas. ¡Qué belleza de berenjenas! Esas berenjenas sí que rinden. Mucha pulpa.
*Pimentones
Claro, lo más exquisito de la cocina, los pimentones.
*Pimientos
Esto tampoco lo habíamos visto, y no me acuerdo del nombre de la variedad. Sólo se lavan y se comen directo. Sabrosos por supuesto y no pican nada.
Bueno, nos fuimos como si hubiéramos ido al mercado. La señora Administradora merecía algo de reconocimiento por habernos atendido. No había llevado nada. Así que corté una hoja de palma de coco, y me puse a tejerle un sombrero. La verdad, la señora Rigel, así se llama, una trujillana, nos atendió bien. Hacía un calor, y nos empezó a llenar la piscina, y así nos refrescamos.
Colorín y colorado, ...!