Cuando era niño tuve una compañera de clase llamada Fairuz, era de origen árabe como varios alumnos en mi salón de clase, con todos ellos estudie desde preescolar hasta sexto grado, recuerdo que siempre les preguntaba sobre sus orígenes, me causaba curiosidad conocer aspectos de su cultura, y con mi amiga Fairuz era con quien más conversaba, recuerdo que me contaba sobre su papá que había nacido en Siria, y que su mamá era venezolana de origen palestino, también me hablaba de los diferentes conflictos y guerras por los que habían pasado sus abuelos y otros familiares en sus países de origen.
Hubo una imagen que quedó grabada en mi memoria cuando en sexto grado se puso muy emotiva contándome sobre la muerte de uno de sus primos en uno de esos recurrentes conflictos árabes.
Hace un par de años me reencontré con mi amiga después de mucho tiempo y he vuelto a ver en ella la misma mirada triste de aquellos años, me contó que se fue a estudiar a Siria pero tuvo que volver cuando comenzó la guerra civil y devastó la ciudad donde vivía.
Todos esos recuerdos, así como las constantes noticias cotidianas sobre las diversas guerras en el mundo árabe fueron las que me llevaron a realizar ésta ilustración sobre las profundas heridas que dejan las guerras en las personas.
Proceso de creación de la ilustración.
Proceso de creación de la ilustración.
Niña de plastilina.
Niña de plastilina.
Demás detalles de la ilustración.
Demás detalles de la ilustración.
Entre los detalles más resaltantes de ésta ilustración se encuentran las palomas que coloque a cada lado de la niña, realizando éstas con los colores de las banderas de Siria y Palestina, en alusión a la añorada paz en esos países.
Para el fondo de la ilustración quise representar los grises muros israelíes que separan a las diversas ciudades palestinas, así como las frecuentes barreras de alambre de púa que siempre dividen los lugares donde hay guerras.
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¡Hasta la próxima!
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