Al igual que aprender un nuevo idioma, aprender ortografía es algo que se logra con la práctica, pero este gran invento nos ha quitado esa parte de la experiencia.
Antes que nada, quiero aclarar, que mi ortografía no es la mejor, he aprendido lo necesario para realizar composiciones “decentes”, pero como la mayoría de personas, cada día me esfuerzo por mejorar un poco más.
Yo tengo 37 años y mi educación no estaba basada en el uso de dispositivos ni software, a nosotros nos tocó mancharnos las manos con tinta y repetir muchas cosas por garrafales errores ortográficos, en aquel entonces, si te equivocabas no había vuelta atrás.
Quizás esa sea la gran diferencia, la preocupación por el trabajo mal hecho, hoy los chicos tienen las oportunidades infinitas de corregir y un software que se preocupa por tildes, comas y espacios, ¿entonces para que aprender ortografía?
Volvemos al dilema de las matemáticas y la calculadora, hasta qué punto la tecnología se convierte en verdugo de las buenas prácticas escolares, hasta qué punto deberíamos restringir algunas “comodidades” a nuestros niños.