La televisión siempre ha sido ángel y demonio de nuestra sociedad, algunos no pueden vivir con ella y algunos afirman que es el mayor enemigo del crecimiento personal.
Mi generación creció con esa caja mágica llamada televisión y la verdad no siento haber aprendido mucho de ella pero tampoco siento que me haya afectado en algo, aunque mi infancia estuvo llena de aire libre y aventuras, porque para 2 o 3 canales que teníamos, no era la gran cosa quedarse en casa viendo Tv.
Hoy en día parece que los niños son educados por esta caja mágica que ahora es inteligente y con más de 100 o 200 canales, cualquiera puede quedarse por horas solo pasando y pasando canales hasta dormirse.
No dejemos que la televisión nos haga perder nuestro tiempo, ni mucho menos el de nuestros hijos, salgamos, corramos, juguemos, hagamos cosas que de verdad aceleren nuestro corazón y validen nuestra existencia .