Llegó el día, el día que nadie esperaba que llegaría tan pronto, el día que nadie quería que llegara, pero llegó y sucedió de la manera menos esperada.
Reus con cara de ángel.
Uno nunca sabe cómo reaccionar a estas situaciones, queremos ser fuertes y no soltar alguna lágrima, pero cuando llega el momento, es muy difícil contener la avalancha de emociones que recorren tu ser, al enterarte de tan dura noticia.
Mi familia junto a Reus de cachorro.
Todo comenzó en la mañana del 02 de Febrero, mi mamá suele sacar a Reus (mi perro) a pasearlo temprano, al frente de nuestra casa, para que pueda hacer sus necesidades básicas. Todo parecía normal, mi mamá siempre le da una vuelta a Reus sin su correa, ya que él no se escapa mientras este mi mama vigilándolo, aparece un gato y como todo instinto de perro, lo primero que hizo él fue perseguirlo, provocando así que se escapara de nuestra casa y saliera a la calle.
No era la primera vez que Reus se escapaba de la casa, ya había ocurrido un par de veces, aproximadamente unas 4 veces, pero siempre habíamos tenido la oportunidad de recuperarlo sin algún problema.
Reus de galán, saliendo de la peluquería.
Sin perder tiempo alguno, mi papá sale a buscarlo en el carro a eso de las 5:30am, cuando ni siquiera había salido la luz del sol, lo cual dificultó bastante la búsqueda del mismo. Pasaban los minutos, con cada minuto se reducían las posibilidades de encontrarlo. Siguió así por al menos 30 minutos y luego volvió a la casa con las manos vacías.
Yo recién me había levantado, nunca me levanto tan temprano en vacaciones, pero por alguna razón ese día lo hice. Al principio no me preocupe tanto, al ver que mi papa no lo había conseguido a la primera, pensé que era por la luz que todavía no había salido y que más tarde si lo encontraríamos con más calma.
Llegaron las 7am, mis padres tenían que partir a su trabajo, pero antes hicimos una búsqueda de casi 1 hora buscando a nuestro perro Reus. Me subí al carro con mi papa para ayudarlo y juntos buscar a Reus, buscamos a los alrededores de nuestra casa, en cada rincón, en cada residencia, manzana, casa y en cada calle, pero no había señales de Reus.
Reus en su lugar favorito de la casa, encima del mueble, bronceándose el pelaje.
No pudo ir tan lejos en tan poco tiempo pensamos, dábamos vueltas por los mismos lugares para cerciorarnos que no haber pasado algo por alto, pero seguíamos sin alguna señal de él.
La esperanza es lo último que se pierde, yo me mantenía optimista y positivo, porque sabía que lo íbamos a encontrar en algún momento y que nuestro perro volvería a su hogar.
Volvimos a casa, una vez más con las manos vacías. Mis padres fueron cada quien a su respectivo trabajo, mientras que mi hermano mayor y yo nos quedamos en casa. Manuel (hermano mayor), decidió dar un par de vueltas a ver si corría con la suerte de toparse con Reus por casualidad y ¿adivinen qué? Una vez más, sin noticias o señales de nuestro perro.
Decidimos que era momento de pedir ayuda, así que planeamos hacer un comunicado con una foto de Reus, números de teléfono para contactarnos en dado caso que alguien lo viera y avisarnos. Teníamos pensado colocar ese aviso en varios lugares, pero más que todo en la bodega que tenemos cerca de nuestra casa.
02 de Febrero, sin éxito alguno en la búsqueda de nuestra mascota Reus, pero seguían las esperanzas, ya que como dicen, es lo último que se pierde ¿no?
A la mañana siguiente, me despierto un poco más tarde, algo de las 7am, lo primero que hago en preguntarle a mi mamá si había alguna noticia o novedad de Reus y me contesta con lágrimas recorriendo su mejilla que Reus apareció muerto, llegó a nuestra casa en la madrugada alrededor de las 2am o 3am, con heridas, rasguños, moretones, raspones; se encontraba en mal estado. Rasguñando la puerta como solía hacer, pero esta vez pidiendo ayuda, nadie se imaginó que ese ruido era él, sino hasta la mañana que nos dimos cuenta que en efecto eran de Reus.
Se encontraba en el césped acostado, mi mama en un principio pensó que estaba dormido y que había vuelto Reus, pero al acercarse la realidad fue otra. Si hubiésemos abierto la puerta en la madrugada igual no seriamos capaces de ayudarlo ya que a esa hora no lo podríamos llevar a algún veterinario para que atendiera a Reus, tenía heridas como si algún carro lo hubiese atropellado, me imagino que falleció por alguna hemorragia interna que no pudo soportar por tanto tiempo.
No pude ver el cuerpo, ya que mi mamá decidió que sería mejor que no lo viera, ya que se encontraba en mal estado y era preferible recordarlo como el perro feliz, alegre y simpático de toda la vida a tener esa última imagen de él.
Reus algo cansado.
He llorado más por mi perro que por cualquier persona en mi vida, Reus siempre estará en mi corazón, una mascota que nunca olvidaré, marcaste un antes y un después en mi vida, espero que estés en un lugar mejor, al fin y al cabo si supiste volver a tu hogar, no estabas perdido, solo estabas disfrutando el momento a tu manera.
Durmiendo junto a él.
Te invito a leer un post que hice aquí en Steemit sobre él, nunca imaginé que 10 días ya no estaría más con nosotros, para que lo conozcan como el perro feliz y curioso que era: ¡Les presento a Reus, mi perro!
Dedicado a ti pequeño amigo peludo y gruñón.