No soy la loca que busca cordura en otras bocas. Sólo soy quién te acaricia en tu ausencia, y de
prisa... Como un suspiro profundo pero corto, llegan los vagos recuerdo de cuando era tuya. Aún así, mi cuerpo se eriza de un deseo que debo callar porque te perturba. Mis gemidos se vuelven sonrisas. Mi lujuria se hace sólo mía. Mis deseos son el juego prohibido de una mujer a la que le quieren callar la boca... ¡Cómo quisiera yo, ser tu locura y no tu pudor, tu morboso sentimiento de tenerme, y no el recatado encuentro de tus sentidos con tus deseos coartados por un grito de tu subconsciente que te paraliza.
Fuente
.
Todos mis escritos son de mi autoría.