En ocasiones nos vemos afectados y dolidos por ciertas aptitudes de otras personas, familiares, amistades, parejas, socios, etc, el trato hacia nosotros es algo altivo, con orgullo, se comportan de forma despota sin ninguna explicación y sin razón alguna, pero bien dice la palabra en Efesios 6:12 Por que no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados y potestades, y contra huestes espirituales de maldad.
Cuando seamos victimas de algun maltrato o por el mal prejuicio de algún conocido, debemos tratar de mantener la calma, es muy importante no tomar venganza por nuestras manos sino dejar que Dios con su gran sabiduría actué y orar por esa persona que se puso en contra de nosotros para que recapacite, porque como lo referí al inicio, en el mundo espiritual estamos rodeados por espíritus malignos que nos puedan alterar la paz con nuestro prójimo.
Cuando estemos pasando por este momento desagradable, deleitate en la intimidad o en tu cama antes de dormir en la palabra de Dios, leyendo el salmo 140, para aplacar toda lengua venenosa o la maldad de los labios que pueda levantar prejuicios o juicios en contra de nosotros. Sí nosotros somos los atacantes es mejor que reflexionemos y nos autoanalisemos de nuestro comportamiento y le pidamos al Dios todo poderoso que nos de la correcta dirección y saque el rencor de nuestra alma.