Día de partido
Octavio se levantó temprano, estaba algo excitado. ¡Ya por fin era sábado, día de partido! Había jugado realmente bien en los entrenamientos de esta semana y estaba seguro de que hoy entraría en el equipo titular. Él y su amigo Sergio eran los dos delanteros del equipo de Fútbol Sala donde jugaban, pero casi nunca lo hacían a la vez durante los encuentros. Ambos eran buenos, así que la competencia por la titularidad estaba siempre bastante reñida.
Su madre preparaba el desayuno: tostadas con mantequilla y un buen vaso de leche caliente con chocolate. Octavio se vistió con el chándal que acostumbraba a lucir en ocasiones como esta, el Adidas azul oscuro y blanco, y preparó su bolsa de deporte. Toalla, zapatillas deportivas, calcetas, pantalón y camiseta. Su número, el "7". Estaba algo nervioso, hoy jugaban contra el equipo de su primo, del pueblo de al lado. Ellos iban los primeros en la tabla clasificatoria y era una buena oportunidad para recortarles puntos, puesto que ellos se situaban en tercer lugar. Tenía que ser titular.
Habían quedado todos los del equipo en la puerta de la tienda grande de iluminación y lámparas, que estaba en la parte exterior del pueblo, muy cerca de la carretera que debían tomar para ir al encuentro. Irían en el coche del entrenador y en el de uno de los padres de uno de sus compañeros. Tomó el desayuno a toda velocidad, dio un beso a su madre y salió pitando.
- Deséame suerte, mamá. –ella le devolvió el beso y guardó una botella pequeña de bebida isotónica y un bocata de chorizo para después del partido en la mochila de su hijo antes de que se fuera.
Tenía que ser titular, sí o sí. Le había dicho a su primo que marcaría más goles que él. Además, seguro que Adriana iría a verlo jugar. Es la chica que le gusta y vive en el pueblo de su primo. Siempre que va con sus padres de visita a casa de sus tíos no tardaba en salir a buscarla para pasar el rato con ella. Nunca le hacía mucho caso, pero seguro que jugando bien conseguiría impresionarla y… bueno, por fin era sábado, día de partido.
Estoy seguro de que en nuestra niñez muchos fuimos como Octavio... ¡espero que lo hayan disfrutado!
Este es un microrrelato que escribí y compartí hace unos dos años; encuentra aquí la publicación original. He pensado que voy a revisar y ordenar mis textos, mis relatos y mis poemas; corrigiendo aquí y allá, tratando de mejorarlos. Además, un poco de organización no vendrá mal a la hora de tratar de darles uso. Así que los que vaya teniendo listos y/o me gusten, los traeré de nuevo por aquí para conocer sus opiniones.