Libre como el viento solía creer que era...
La verdad es que no era ni la mitad de libre.
Me pierdo en las calles que me cubren con su penumbra y mi cuerpo se siente débil, frió, como un hueco vació que nunca podrá ser llenado.
Aun recuerdo las calles donde caminábamos, siempre tenias el afán de tomar mi mano aunque yo no quisiera, siempre tenias el afán de muchas cosas, como el de insistirme ser tuya aunque yo no quería ser de nadie.
Siempre soñé con la dicha de que pudieras entender que solo quería que fueses quien me apoyara en vez de quien me obligara a amarte, y aunque yo amaba todos los matices de tu persona, no podía amar a quien no tenia la sinceridad de entenderme.
Siempre evito todo lo que tiene que ver contigo, evito la plaza a donde íbamos, los lugares donde nos sentábamos, las calles que recorríamos, y cuando sin querer debo pasar por allí mi corazón se acelera deseando no encontrarte, porque si te encontrara no sabría que hacer. Cuando suelo encontrarte, lo único que hago es escapar, porque todos mis recuerdos me caen como un balde de agua fría y de repente siento miedo, temor, y el no poder perdonar tantas heridas que no han logrado sanar, aunque las haya tratado de cerrar estos años.
No, no eres un amor que no puedo olvidar, eres un recuerdo agridulce de un pasado turbio que no puedo dejar ir, porque aun no he perdonado a mi vida.
Pero ojala algún día pueda salir sin sentirme débil, fría y como un hueco, ojala mis días dejen de ser tan insignificantes y dolorosos, ojala algún día pueda perdonarte.
O perdonarme.