Ale veía dormido a Don Paco, ya fuera en la iglesia, en la plaza o incluso en la cafetería, siempre parecía estar dormido. Sin embargo cuando llegaba a casa se la pasaba gran parte de la noche trabajando online. Le encantaba estar solo. Cuando alguien se acercaba para platicar con él, trataba de terminar la conversación lo antes posible, todo su mundo estaba en su propia mente.
Un día en el que toda la noche estuvo lloviendo, llegó a su café favorito y lo encontró cerrado, la gente que normalmente tomaba café en las mañanas en este establecimiento se quedó afuera esperando, pero no Don Paco. Él se paró junto a una banca y se quedó quieto todo el tiempo mientras los demás esperábamos a que abríeran el café.
No cabe duda que hay personas que les encanta estar solas. Al principio la gente pensaba que su vida era triste, pero en una de esas veces que tuve la oportunidad de platicar con él me explicó lo tranquila y feliz que era su vida...
Redacción y fotografía