Mis estimados lectores, volví y estoy de nuevo con una receta; pero esta vez con un postre muy cremosito que en lo personal se ha vuelto mi favorito.
Amo la vida cuando puedo endulzarla con una receta hecha en casa; aunque estos días he estado pasando por momentos difíciles, encuentro en la cocina un lugar especial donde puedo refugiarme, consolar mis sin sabores y además resulta una experiencia gratificante que me hace olvidar las dificultades personales.
Así que les cuento; desde hace unos días ha estado rondando en mi cabeza esta receta, es una variación del arroz con leche de coco que sin duda es un postre venezolanísimo y muy fácil de hacer, pero con un toque muy personal y a mi estilo “atípico”.
Me disculpo ante las personas que conservan en su paladar el sabor tradicional de nuestros postres; pero si prueban esta variación de seguro les va a encantar.
Como dijera mi hijo “Salva” - ¡Mamá, si lo sigues haciendo siempre igual, será muy aburrido!-
A partir de esas palabras, recordé mi asistencia a una Conferencia donde el conferencista comenzó su discurso con la siguiente frase:
“Quieres resultados distintos pero sigues haciendo las mismas cosas”Y mi reflexión me invitó a hacer los cremositos de arroz con leche de coco a mi estilo “atípico” con los ingredientes disponibles y que esta vez el universo conspiró a mi favor.
Mientras preparaba estas mezclas de ingredientes me trasladé a mis años del liceo, justamente a mi clase de química cuando mi profesor Heberto Ramos decía al terminar con los balances químicos - ¡Listo y muerto el perro!- Recuerdo que a todos nos parecía gracioso.
Realmente amaba y disfrutaba sus clases y me hicieron pensar un poco en la gastronomía molecular, cuyo término fue acuñado por los científicos Hervé This, quien era francés y el físico húngaro Nicholas Kurti donde ambos aplicaron sus conocimientos durante la preparación doméstica de algunos alimentos.
Gracias a mi motivación por la cocina, aprendí que la gastronomía molecular no es más que la aplicación de los principios científicos durante la comprensión y desarrollo de las preparaciones culinarias en nuestros hogares. Dicha definición, está relacionada con el estudio y análisis de las propiedades fisicoquímicas de los alimentos y sus procesos tecnológicos a los cuales les sometemos. ¡Suena muy científico! Pero no es más que técnicas y procesos, como: el batido, la gelificación y el cambio de sus estructuras a espumas, emulsiones, entre otras que pueden ser infinitas en gastronomía, dado que en la cocina nos volvemos creativas y le damos rienda suelta a nuestra imaginación.
No se hable más y ¡Vamos puesss… Con la receta!
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2 Tazas de arroz |
2 taza de agua caliente 2 Tazas de coco |
Pasas cubiertas con chocolate
Relleno
4 fresas
1 parchita
1 Taza de azúcar
½ Taza de agua
2 Ctas de maicena.
Como los cremositos son a base de leche de coco, mientras el arroz se cocina prepararemos la leche, para ello debemos calentar el agua junto a las dos 2 tazas de coco, este debe estar previamente cortado en trozos pequeños; sin cascara o piel. Sin dejar que hierva, retiramos del fuego; esperamos a que esté tibio para llevarlo a la licuadora y colarlo en un tamiz o paño limpio hasta extraerle toda la leche.
Reservamos todo el coco que quedó en el paño para después agregarlo a la mezcla.
Pasado el tiempo de cocción, incorporamos la leche de coco, la canela, los clavos de olor y mezclamos con una cuchara o paleta de madera, seguidamente le bajamos el fuego y dejar cocinar por 30 minutos.
Durante este tiempo, es justamente lo que necesitamos para la preparación de la leche condensada casera.
Bueno, para ello licuo la leche en polvo junto a el azúcar (pulverizar ambos ingredientes en seco), detengo el proceso para calentar las dos tazas de agua y en ella verter la margarina para que se derrita, obviamente estos dos ingredientes no se unirán pero deben estar juntos para lograr la emulsión cuando encienda nuevamente la licuadora y mientras ir agregándolos en forma de hilo para obtener el efecto químico.
Podrás detener la licuadora solo cuando hayas conseguido la consistencia deseada para la leche condensada.
A mí me quedó muy cremosa porque decidí no colocar todo el líquido pero es cuestión de gustos y colores, mientras más espesa el color será más amarillo.
Recuerda regresar a la preparación inicial y remover con la paleta constantemente para evitar que se pegue; pasado el tiempo le incorporamos el coco reservado y la sal, cocinamos por 10 minutos más y le vertemos la leche condensada casera hasta que adquiera una consistencia cremosa.
Generalmente después del agregado final la dejo unos 5 minutos más en el fuego. Retiramos de la cocina, le mezclamos la gelatina sin sabor y dejamos enfriar.
Aquí viene el momento clave de la variación, prepararemos un jarabe de frutas con la parchita, fresas, media taza de agua y el azúcar. Todos juntos los llevaremos a fuego medio, en una olla hasta hervir para que las semillas de parchita suelten su pulpa gelatinosa y se mezclen los sabores, retira del fuego y pasar por un colador. Llevar nuevamente al fuego y agregarle la maicena diluida en una cucharada de agua, cocinar hasta espesar.
Después de emplatar los cremositos en recipientes de vidrios, dejas enfriar para luego llevarlo a la nevera, al pasar una hora sácales e introduce en cada uno de ellos un cucharita para abrirle un pequeño orificio en donde le vaciarás en pequeñas cantidades el jarabe de frutas, lleva nuevamente a refrigerar y luego puedes decorarlos con la canela, más coco, lluvia de colores, más leche condensada, pasas, chocolates y jarabe de frutas...
¡Te aseguro que cuando introduzcan la cucharada en la boca, sentirán una explosión de sabores tropicales que disfrutarán muchísimo!!!
Espero que hagan la receta y puedan contarme de su experiencia.
Hasta una próxima publicación.
Imágenes libres de derecho de autor en Pixabay y fotos tomadas desde un celular Samsung Galaxy Pocket2. Editadas en PowerPoint:
separador flores , tetera y merienda.Pueden encontrar más información de gastronomía molecular aquí