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Alguien dijo alguna vez a una relación de amor venimos cada uno con su mochila a cuestas, con su propia historia de vida. Y el amor cuesta, no es fácil, es necesario renunciar al yo para ser un nosotros. ¡Menuda tarea!, la de sublimar el ego para alegrarnos como dice Jorge Bucay de que el otro exista.
Y en este afán de pensar cómo ven el amor los escritores y poetas, me he arrimado a algunos de ellos para desenhebrar este intrincado ovillo de las "cosas del querer".
Leonard Cohen (1934-2016) fue un poeta, novelista y cantautor canadiense dice tajantemente y sin derecho a protestar <i<"El amor no tiene cura, pero es la cura para todos los males", y ya refiriéndose a costados psicológicos Sam Keen quien es un autor, profesor y filósofo estadounidense conocido por su exploración de preguntas sobre el amor, la vida, la maravilla, la religión y el hecho de ser un hombre en la sociedad contemporánea dice: "Aprendemos a amar no cuando encontramos a la persona perfecta, sino cuando llegamos a ver de una manera perfecta a una persona imperfecta”. El magistral escritor ruso León Tolstoi (1828-1910) dice "Cuando amas a alguien lo amas como es, y no como quisieras que sea".
Elvira Sastre tiene una visión muy bonita: "Quizás solo se trate de encontrar a quien te sigue mirando cuando tù cierras los ojos" y por último el genial Pablo Neruda (1904-1973) nos dice: "Si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida"
Ahora mi propia creación, mi poema de como yo siento al amor
Estoy hecha de la madera
de tus tibios abrazos,
nada tengo mío
todo lo acaparas.
Con un sí de tu boca
todo muro derrapa.
Si supieras la fuerza
que tiene tu palabra.
Te lo ruego/
no me saques de tu alma;
No sé como vivir sin tu morada
Tanta debilidad no puede subsistir
si tú me faltas.
Sigo eligiendo vivir como me digas
sólo con el afán de que me mires
de que te alegres de que existo
y que me elijas cada día
como te elijo.
Ya ves, no se faltarte
sólo sé amarte
Como puedo quizás
no como debo/
Pero ¿quién puede hacerlo?
Es que el dolor pesa demasiado
las heridas no cierran.
Y este obstinado amor
qué pretende darlo todo
y apenas si culmina
en un sollozo sordo
Y esta ineptitud de amar
que me persigue/
y que no logro evadir
de ningún modo
aunque tenga la certeza
de amarte hasta morir
¡que no es tan poco!