Todos tenemos en nuestra vida algo que nos apasiona, para muchos es la música, para otros son las artes escénicas y para gente como yo, es el deporte. Yo no sería el mismo sin este.
Innumerables son las lágrimas que he derramado cuando mis equipos pierden o las risas de satisfacción cuando estos ganan. Simplemente es la forma más efectiva para unir a la sociedad, para compartir con amigos que apoyan causas diferentes, sabiendo que al final, esos recuerdos quedan para siempre.
Hace unos 12 años todo cambió, entendí lo que quería lograr, siendo un niño aún, cuando aquel día mi padre me regaló el álbum de "barajitas" del Mundial Alemania 2006, marcando un antes y después.
El fútbol se fue apoderando de mis intereses, noches enteras leyendo libros, revistas y páginas de Internet para poder hablar de la misma forma que lo hacían en los programas de televisión que veía a diario.
Poco a poco le fuí tomando cariño a otras disciplinas, el baloncesto con los Lakers de Kobe venciendo en un maravilloso séptimo juego ante los Boston Celtics o el increíble "Big Three" de Miami Heat encabezado por Lebron James; el tenis con Roger, Rafa y Novak, brindando partidos memorables.
Además del béisbol y fútbol americano que comparto cada domingo con mi familia, pese a que mi madre no lo soporta.
Esa es la principal razón que me lleva a escribir, expresar mi punto de vista y compartir lo que siento en cada momento que disfruto del deporte.