“Cuida tus palabras” una frase desafiante, pero que invita a pensar inteligentemente, las palabras son afirmaciones y sentencias que lanzamos al universo, tenemos la capacidad de convertirlas en bendiciones y también en maldiciones, todo lo que desees te vendrá en la misma medida. Por eso debes ser coherente con tus pensamientos y no dejarte llevar por la ira.
Confieso que he cometido muchos errores y con las palabras he hecho daño en ocasiones, lo importante es reconocer en que fallamos y tratar de aprender a corregirlos, intentarlo no es suficiente, la constancia hará el hábito y el hábito la conducta.
La lengua parece un ser vivo incontrolable por nuestro cuerpo, pero definitivamente no es así, debemos aprender a callar y por sobre todo pensar con inteligencia. Es necesario que establezcamos la rutina de ser cordiales y en momentos peligrosos saber callar.
La opción de aprender a expresarte nunca la uses, es subjetiva y depende de quién te escuche. Créanme a veces por cualquier cosa que nos dicen nos ofendemos y en la mayoría de los casos no vemos como hablamos nosotros. Así que en momentos de exasperación es mejor callar.
Imagínense que nuestra lengua es una tubería de agua, por ella no se puede mezclar el agua podrida con el agua limpia.