
Hola seres del bien¡! Como los trata la vida? Yo vengo muy emocionada a compartirles una experiencia muy enriquecedora, mi primer clase de shiatzu somático, 🤗, es una formación que se da en intensivos mensuales y junio fue el primero que participé, para mi fue muy importante el cambio de percepción ya que estando acostumbrada a la reflexología, usar el cuerpo para contener el masaje fue un cambio total y absoluto.

Venía haciendo otros cursos de masaje tanto en suelo como en camilla y en ninguno se veía la manipulación del cuerpo de otra persona con tanta disposición al movimiento, me parece súper nutritivo para quien recibe poder ser un agente activo del masaje y tener la disposición de pedir lo que necesita, al menos yo me sentí así al estar recibiendo. Y al estar dando es una hermosa guía, se siente muy bien dejarse conducir por lo que te están pidiendo e ir llevándolo un poco más lejos cada vez. Sin presionar o sentirte presionado por la situación. Sabiendo que estás disponible para recibir indicios.


Tuve de compañera a una adorable mujer, muy intuitiva, que ya era masajista, y además como yo también estudiante de mtc, justamente de lo que ella se quejaba de su técnica y para lo que asistía para corregir en el curso era que al ser tan intuitiva perdía la escucha real del cliente, así que me sentí muy en sintonía pudiendo hablar con ella sobre intereses afines y aprender de su experiencia para intentar no caer en su error, por lo menos tener en cuenta que es una posibilidad, el cegarme en mi bagaje de conocimientos y perder de vista lo importante, la conexión que se establece entre quien da y quien recibe, que es en efecto lo que habilita el espacio seguro para que pueda ocurrir la movilización de la energía que se estanca.

Lo que yo recibí del taller fue mucha confianza en mi, en el aprendizaje que estoy llevando por mi cuenta, entrar en el contacto de un cuerpo demanda mucha presencia, honestidad, preparación y tengo la mala manía de no confiar en que soy capaz, aún después de obtener buenos resultados. Este taller me mostró que no iba por mal camino, que la resonancia entre los distintos enfoques terapéuticos que vengo aprendiendo, para usar conmigo y con quienes tengo cerca, para ser más consciente de la realidad que me rodea, que encarno, de la que me puedo nutrir y ser útil para asistir a quien esté abriendo su vulnerabilidad en la pequeña contención del despliegue de la inmensidad, por un segundo aunque sea, a mi me basta.


El detalle de la luz de las velas fue porque a mitad del entrenamiento se cortó la luz así que eso le dió un plus extra, decidí que el fuego tiene que acompañar mis masajes.
Me gustó el enfoque porque es una mezcla del shiatzu tradicional con osteopatía, otra técnica hermosa de la que ya cuento con algunos conocimientos introductorios previos, practicar el entrar en contacto y la receptividad para recibir el mensaje del cuerpo , este taller me hizo recordar eso de mantener la presencia y la escucha activa no solo en lo verbal, en la palabra; venía muy enfocada en el tema de la vehicularidad de aceites y cremas, practicando mucho con cierta profundidad y hasta velocidad; el sostener el contacto (con o sin presión) había quedado medio encajonado en mis recursos, reflotarlo fue hermoso, también me dejo ese recordatorio: es buenísimo aprender nuevas técnicas así como también no descuidar las anteriores 😅.

También con el tema de preguntar para donde vamos, se abre el tema de aclarar de donde venimos, nunca me detuve a pensar que quizá lo que alguien espera del masaje es que sea de determinada forma según la técnica bajo la que se lo nombre y que tener más de una especialidad puede confundir, por ejemplo yo no hago técnicas de quiropráctica porque las desconozco y las respeto, aún así es la idea general del común de la gente que les hagas sonar todos los huesos, 🤣, ni siquiera me gusta cuando me lo hacen a mi aunque después se sienta bien.
Cuando mi compañera me preguntó que quería trabajar, que me dolía, pensé unos instantes, y le dije “me duelen las expectativas” así que trabajamos eso en mi, increíble el alivio que sentí, tocaba zonas de mi cuerpo que yo no tenía ni noción de cuanto me estaban doliendo, fue revelador.
Ella no podía acostarse boca abajo porque sentía que se ahogaba, al ir terminando la sesión, por más breve que haya sido, pudo descansar decúbito ventral para recibir masaje la parte posterior del cuerpo, así que más que complacida con el resultado.

Contener el desborde de la intensidad en un abrazo, es el despliegue del contacto

Un poco es también como una danza, me recordó a la práctica del chi kung, pero en vez de guiar con la voz al cuerpo, guías con el movimiento e incluyendo la voz, sin necesidad de llegar a un fin, solo estando receptivo a lo que está sucediendo , y al mover la energía en otro cuerpo moviliza también la propia energía, por lo que te hace sentirte a vos mismo en la relación y como respondes a este intercambio, lo que te permite descubrir. Estoy muy fascinada con la técnica, no se si se nota, 🥰 además la profesora no solo se me parecía en la fisonomía, también compartimos signo solar y lunar.

Agradezco mucho a la comunidad por habilitarme para contar la experiencia, realmente me emociona esta práctica y les recomiendo a todos que inviertan en sesiones de masaje porque es una de las actividades más placenteras y, si prolongan el tratamiento, transformadoras que existen.

Se que a veces se mueve mucha información que capaz uno no se siente con ganas de absorber de si mismo, y solo quiere relajarse y que deje de doler lo que sea que esté doliendo, mi filosofía del masaje es que sea placentero, que no hay que provocar más dolor del que ya existe, pero realmente
el dolor cesa cuando lo encontramos y le damos la oportunidad de ser sostenido, escuchado, hay que acunar el dolor, visibilizarlo, darle un cauce donde pueda emerger sin juzgarlo, minimizarlo o ignorarlo, porque eso solo haría que llore más fuerte; validar el dolor propio tanto como el ajeno, es darle la oportunidad de resignificar la experiencia, comprender que no tiene por que repetirse la situación que nos genero el daño, reactualizar el registro de nuestras vivencias, y dar espacio a la oportunidad de que sea diferente, manifestar una creatividad

Es un poco terapia de choque pero con el plus de empatía necesario, para recordarnos que nuestra sombra es lo que se ve de nosotros cuando nos paramos al sol, la luz es la conciencia que tenemos de nuestra sombra e integrarla es nuestra tarea para no desconocernos , a mi me cuesta un montón 😅, y poder observar los procesos ajenos me ayuda a reconocerme también en estos, y profundizar en mi, nada es casual y siempre el otro trae un aprendizaje que compartir , me brota un amor impresionante cada vez que puedo entrar en la sintonía de la sacralidad del ser a través de este servicio cuando la otra parte se entrega también al experimento, es mucha satisfacción. Y por eso estoy con este camino infinitamente agradecida.
❤🙏❤🙏 Gracias otra vez comunidad de por este espacio para compartir algo tan personal para mi 🙏❤🙏❤

Acá la foto final del encuentro con nuestras sombras presentes integradas 🤭
Estoy disfrutando la espera del próximo ¡!