Capítulo III
Revelaciones
Luego de pasar, los días requeridos en el centro asistencial, madre e hija reciben el alta médica y llevada a la casa materna, a vivir con su madre y abuela.
La sensación de estar flotando entre la nada, invaden los pensamientos de Madeleine, se siente extraña, fuera de lugar, vistiendo ropa y calzado usados de otras personas de tallas más grandes, algunas piezas muy deterioradas, con el olor y la energía de las personas impresa en sus tejidos y en las suelas de los zapatos, cosa que incomoda y deprime a Madeleine, pero no está en posición de exigir, y en su lugar agradece la bondad de las personas y la misericordia de su divino creador.
Los vecinos y sus compañeros de trabajo se desbocaron en acciones solidarias para socorrer a su compañera, recolectando ropa, alimentos y algo de dinero.
Los programas de gobierno de protección a los niños, se pronunciaron para resolver lo del uniforme e implementos escolares para Gineth, a fin de que continúe su prosecución escolar.
Luego de un largo viaje, provenientes de los andes merideños llegan sus hijos mayores Astarté e Isis, conmocionados con la tragedia, se desviven en atenciones y cuidados para su madre y hermana.
Astarté, el hijo mayor, siempre tuvo ante su madre y hermanas un actitud protectora, ante la ausencia de la figura paterna, cuando se produjo el divorcio entre sus padres siendo ellos muy pequeños.
Inconscientemente, asume el rol de su padre, sintiéndose responsable ante lo ocurrido, por dejarlas solas, y se apresura a buscar la forma de procurarle un nuevo hogar a su familia. Acudiendo a las instancias gubernamentales, solicitando ayuda a fin de proveerles nuevamente la tranquilidad a sus mujeres.
Abraza a su madre fervorosamente y conmovido al verla tan vulnerable, intenta trasmitirle seguridad y cariño.
Mamita linda, todo va a estar bien, ya verás.Le ausculta con cariñoso cuidado las quemaduras, conmovido por el dolor que siente su madre por las quemaduras sufridas.
_ ¡Vaya! te quemaste mucho mami, ¡pobre de ti mamita linda!, debes tener mucho cuidado de no infectarte las heridas _.
Isis, la hermana mayor, se culpa por no estar al lado de sus mujeres más queridas y se desvive en atenciones y cuidados.
_ Mamita linda, perdóname por no estar con ustedes, lo siento mucho mamita, como me duele todo lo que está pasando. Se desvanece en llanto la joven muchacha abrazando a su madre y hermana.
_ Hija por favor, no hay nada que perdonar, esto que pasó no es culpa de nadie.
_ Te voy cuidar y a mi hermanita también _ y corre a abrazar a Gineth que frenéticamente se le abalanza encima.
_ Hermanita, se nos quemó la casa, ¡veo fuego por todas partes¡ y de noche sueño con mis juguetes ¡prendidos en candela¡_ Solloza la pequeña Gineth sin comprender bien, porque les pasó todo eso.
_ Mi niña hermosa te quiero tanto, ya verás que pronto vas a olvidar esta pesadilla y estaremos juntos como antes.
A la escena se unen Astarté y Madeleine, en un encuentro muy emotivo.
Jonuel, no baja la guardia y la balanza de las circunstancias se inclina a su favor, para acercarse a su objetivo. Por lo que no pierde oportunidad para convertirse en el proveedor de la familia desamparada.
Diariamente llega al hogar provisional, con medicamentos, provisiones y sorpresas emotivas, que les hacen olvidar a todos sus integrantes que están en una situación de damnificados.
Se gana el aprecio de la madre de Madeleine, quien no cede tan fácilmente a las pretensiones de quienes intentan conquistar a su hija.
De igual manera simpatiza con los hijos de Madeleine, quienes suelen también mostrarse celosos y protectores con su madre, cuidándola de todo aquel que la quiera lastimar más de lo que ya está.
Aunque no es un hombre rico, Jonuel se ha procurado una holgada posición económica en su trayectoria laboral, con suficientes bienes y ahorros destinados a imprevistos.
Mientras los familiares alucinan como niños con los presentes y provisiones. Sin advertir que era la coartada planeada de su amigo, para mantenerlos entretenidos, y poder acercarse a su dama sin más dilación, que la concéntrica esfera de sus ojos, abandonada en su mirada, ávida de sus atenciones.
Madeleine más aliviada con sus dolencias, demuestra mejor disposición para recibir visitas, aunque no deja de sentir cierta incomodidad con el caballero, con el que no tiene confianza y al principio se siente inhibida, pero Jonuel rompe el hielo rápidamente, logrando atraerla hacia sus encantos.
_ Tu nombre tiene la edad de mil centurias, es el nominativo de una condesa escandinava
_ Jaja, ¡en serio!, la verdad no recuerdo, no había nacido aún- Le dice Madeleine jovial y graciosa, cosa que le agrada mucho al caballero.
_ ¡Oh!, he logrado que te rías, me satisface mucho por ti.
_ Gracias Jonuel ¿Así es cómo te llamas?
_ Sí, mi condesa escandinava.
_ ¡Si claro!, escandinava, sobre todo con este color de piel tostada que tengo, Jajaja.
_Han pasado muchas lunas con sus soles y el tiempo te ha modificado en apariencia, pero en esencia eres la misma.
Madeleine no comprende mucho, lo que su filósofo trata de decirle y lo deja pasar como una broma.
Con enigmática personalidad acostumbrada a tratar con todo tipo de gentilicio, fácilmente logra deslumbrar a su chica con su discurso sugestivo embriagador, divertido, y con su mirada profunda, prácticamente la hipnotiza.
De la misma manera que ella lo hace con él, se fusionan entre sí, con los encantos de cada uno, transforman el ambiente huérfano de alegría en una celebración furtiva, porque dos almas enamoradas se han encontrado.
Podrían pasar una eternidad destejiendo sus memorias, embriagándose mutuamente con su inevitable magnetismo.
Han comprobado con este encuentro, que son dos mitades de una sola célula, separadas en la edad hiperbórea de la creación, por desobedecer las leyes cósmicas, pero ya pagaron con milenios de distancia la dolorosa tortura de la soledad y sólo les resta recomponer su encuentro luego de haber aprendido la lección.
Doña Trinidad, interrumpe el embeleso con un par de tazas de café llanero caliente recién colado, degustando cada sorbo, comiéndose unas catalinas y también con las miradas.
Fin del capítulo III
Gracias amigos por seguir esta historia que promete mucho más, les dejo los enlaces de los capítulos anteriores:
@sincroniadivina/florecenrosalesdeentrelascenizasnovelapropiaprefacioprlogoycaptulo1rosebushesbloomfromtheashesownnovelprefaceprologueandchapter1-7qrxzakrwd
@sincroniadivina/florecen-rosales-de-entre-las-cenizas-novela-segundo-capitulo
Gratitud eterna