Después de mucho tiempo desde mi última publicación hago nuevamente acto de presencia en esta red, en la presente oportunidad tengo la dicha de poder expresar mi más sincera opinión con respecto a un tema que está siendo motivo de discusión en muchas partes del mundo y obviamente en Venezuela, es muy importante destacar que soy venezolano y conozco la idiosincrasia de mis compatriotas, las costumbres, hábitos, pros y contras de los mismos, por ello toda mención aquí mostrada tendrá un respaldo relativamente significativo.
Venezuela y su increíble potencial económico
Venezuela cuenta con una de las reservas de petroleo y recursos minerales más grandes del mundo, una tierra con capacidades extraordinarias para el cultivo, un sin fin de parajes que forman un popurrí de climas y paisajes distintos, parece que este país tiene todo lo necesario para formar una sociedad utópica aún cuando se encuentra en la peor crisis de su historia.
Afortunadamente no todo está perdido, una nueva administración que logre fomentar el libre mercado y la inversión de la propiedad privada para así lograr una diversificación de la economía lograría la recuperación económica de Venezuela a medio plazo, por obvias razones en cierto punto de este proceso se vería la dolarización del país la cual es una medida obligatoria si se pretende la recuperación económica total. Fomentar el turismo y el resto de los motores económicos sería complementar de manera muy fructífera el desarrollo de la economía para lograr esa recuperación en un plazo inclusive más corto.
Si mencionando estas características se deja claro que la recuperación económica es posible, ¿entonces por qué el título de este artículo? Es aquí cuando entramos al siguiente punto.
La nefasta idiosincrasia del venezolano
Los venezolanos somos conocidos por ser un pueblo alegre, por tener una cultura de estudio medianamente buena, recientemente somos conocidos por nuestra gastronomía y nuestras costumbres, por ser los "cómicos" de Latinoamérica, por nuestras mujeres, por el salto ángel, y por toda esa paja que estamos acostumbrados a decir cuando queremos dejar nuestro ahora moribundo país en un escalafón un poco más alto, sobre todas las cosas, somos conocidos por ser los artífices de nuestra propia miseria, por querer ser más "vivos" que los demás, por hacer algo sin pensar en las posibles consecuencias o si ese algo puede perjudicar a otra persona, todo sea con tal de lograr un fin propio.
Lo más triste de todo el caso es que los venezolanos se sienten orgullosos de todo eso, se sienten orgullosos de haber puesto en el poder a un gobierno que se aprovechó de su ignorancia y sus necesidades, a día de hoy aunque parezca increíble un 20% de la población apoya al gobierno actual y aunque este porcentaje pueda parecer bastante bajo, es inaudito que exista puesto que la mayoría de los que conforman ese porcentaje son los que viven la crisis en su mayor esplendor.
Un pueblo que carece de los medios para poder adquirir los productos de necesidad básica pero que ahorra para cada fin de semana salir a beber alcohol, es un pueblo que siempre vivirá en la miseria. Un pueblo que se conforma con un aumento del 1000% semanal en los productos que consumen, es un pueblo que siempre vivirá en la miseria. Un pueblo que se acostumbra con hacer más de cuatro horas de cola para comprar un pan, es un pueblo que siempre vivirá en la miseria. Un pueblo que vende su dignidad para buscar una caja de comida que no le provee lo necesario para vivir un mes completo, es un pueblo que siempre vivirá en la miseria.
Obviamente esta es la punta del iceberg, no estamos contando la delincuencia que cada semana le quita la vida a un aproximado de 60 venezolanos, no estamos contando el narcotráfico que cada vez se hace más presente en las calles de nuestro país, no estamos contando la corrupción de las instituciones gubernamentales y no estamos contando un sin fin de cosas que nos están perjudicando.
Después de haber perdido la cordura mientras escribía este artículo, quiero desearle al pueblo venezolano mucha suerte, ya que es lo único que puede recuperar este país por completo. Sin más dilación me despido y espero que el presente escrito les haya resultado agradable, lo cual, dudo mucho.
Saludos a todos.