En aquellas vacaciones de invierno, fuimos al centro de esquí de Bariloche. Recuerda la mama de Emma.
-- Emma estaba emocionada, quería hacer todo lo que el grupo disponía.
Recuerdo que muchas personas sólo se conformaban con mirar todo aquello que era nuevo, sobre todos para los que fuimos criados en el clima tropical.
-- Emma escuchó al instructor que la llevaría a su primera práctica de esquí, se colocó todos implementos necesarios y recuerdo que le tocó una chaqueta de color naranja. No era su favorita, pero la emoción no la detenía en nada.
Mientras el instructor le explicaba ella se mostraba atenta, callada, pero poco a poco se impacientaba por hacerse de la aventura. Creo que fue allí cuando algún detalle dejó pasar.
Emma subió a sus esquís preparada y debía descender hasta la primera estación de esquí sin problema, pero ella no escuchó efectivamente como frenar, la técnica era cruzar un poco los esquís para desacelerar.
Emma gritó:
-- Cuidado en la estación... ¡No sé frenar¡
Pero los instructores del lugar, ya estaban acostumbrados a más de una vez rescatar con el mismo problema, la detuvieron y la caída no llegó hasta otro momento.
Las risas, el momento, la aventura, siempre está en los recuerdos de Mamá... Mi hija Emma y su afán por esquiar.
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Imágenes propias. Fotografías tomadas con un móvil Blu Vivo One Plus. Cámara f / 2.0 1/100 3.79mm ISO 200. Editadas para los mensajes usando la aplicación de diseños Canva.