Muchas veces creemos saberlo todo, creemos que tenemos la verdad absoluta y que nadie puede sacarnos de allí, pero lo que nadie sabe es que, más allá de creer, cada uno es capaz de producir, moldear y vivir su propia verdad. Al final, tu eres quien mejor sabrá como transformar lo que tus ojos ven y tu alma, ese filtro espiritual que todos somos, será la encargada de hacerlo una realidad o una fantasía.
Foto de un amanecer en las montañas de Mérida, Venezuela.