Oda al mango
Sol hilachado en el recuerdo de mi infancia.
Mi primer beso apasionado:
Solos,
enamorados,
regocijados en cascadas de placer.
Tú, dueño de mí.
Yo poseedora de ti.
Te herí con mi zarpa,
Resististe con ímpetu,
Te hiciste dócil
En caminos de río dulce,
Recorriste mi cuello
Hasta llegar a mi pecho.
Te desnudé
A dentelladas,
Colmé mis ansias
Armada con temibles instintos.
Cargué la afilada hoja entre mis dedos,
Te dividí en tajadas de ambrosía,
Para sentirme diosa
Regocijada de dulzura.
Si deseas participar en este concurso organizado por @el arca, aquí la información.