Cortesía: Hagamos el Bien
Hola mis queridos steemians, hoy quiero iniciar esta serie donde le estaré hablando de todas aquellas iniciativas hermosas que hay en mi país, Venezuela, que a pesar de la crisis que esta pasando siempre hay gente buena dispuesta a ayudar.
Yo las considero iniciativas con valor, si, mucho valor y fuerza y el aporte que hacen es inexplicable, estoy segura que ayudar te trae excelente satisfacción y mejora cada día la vida de todos, por eso un fuerte aplauso a todos esos héroes anónimos que luchan por ayudar, aquí tratare de nombrarlos cada día, para que su labor se multiplique.
“Cada vez son menos las personas con acceso a la alimentación, la salud y la educación en Venezuela. El año pasado fue más visible, observamos a personas en la calle alimentándose de la basura y a niños sin acudir a la escuela. Esas fueron las razones por las que mi mamá, Zulay Piñero; mi suegra, Josefa Álvarez; mi esposa, Janet Martínez, y yo salimos a la calle con recursos propios a repartir sopa. Poco a poco varios amigos se interesaron en contribuir con dinero, y nos vimos en la necesidad de formalizar lo que estábamos haciendo. En septiembre de 2017 registramos Hagamos el Bien.
Nuestro mayor logro ha sido asistir a más de 15.000 personas a través de comedores en iglesias y directamente en la calle y en escuelas. Les cocinamos cada fin de semana. Atendemos a unas 600 u 800 personas cada sábado desde septiembre, especialmente abuelos, señores muy mayores a quienes no les alcanza la pensión, y niños.
Por otra parte, con nuestro programa Apadrinamiento queremos cambiar la vida de 14 pequeños. A través de él cualquier persona que lo desee puede apoyar económicamente a algún niño que necesite estudiar, comer o un tratamiento de salud. Cada caso es diferente: está Félix, un niño de cinco años de edad que tuvo un accidente en una moto y necesita un tendón, el cual es muy costoso. Su padre está desempleado y no lo puede pagar.
También conocimos a Richard, un niño de 12 años de edad que vivía solo en su casa con sus cuatro hermanitos y siempre iba a buscar comida con las Hemanas Agustinas Recoletas de Venezuela, quienes me pidieron que lo ayudara porque su mamá estaba ausente del hogar y no tenían contacto con su padre. En el apadrinamiento le compramos ropa y comida, pero la madre apareció luego y le quitó las donaciones. Ella iba cada tres meses y después desaparecía. Los niños denunciaron eso y junto con las hermanas acudimos al Consejo a Protección, que decidió que estos pequeños se quedaran con las hermanas Agustinas, hasta decidir qué hacer con ellos. Es muy triste, aunque lo bueno es que con las hermanas les va muy bien. Finalmente el padre apareció y los está ayudando.
Como Richard, hay niños que lloran y piden que les demos por lo menos un par de zapatos para poder ir al colegio porque los que tienen están desgastados y ahora, como no hay transporte público, tienen que caminar muchísimo. Un par de zapatos cuesta 12 millones o 14 millones de bolívares, la sociedad se olvida de eso.
El tercer programa es Madres Emprendedoras. Ya vamos por la segunda madre. Le preguntamos cuál es su vocación y la ayudamos a cumplir su sueño. Tenemos el caso de Yenirex, quien soñaba con ser peluquera y a través de una alianza con mujeres que hacen un curso de peluquería logramos que participara. Le dimos una beca con traslado y alimentos y le compramos una máquina de afeitar eléctrica.
Finalmente, donamos a hospitales ropa y juguetes. A las madres que necesitan exámenes, se los pagamos. No les entregamos dinero a los hospitales, sino a clínicas en nombre de la fundación. Son más de 230 donaciones, entre medicinas y exámenes de salud.
En nuestra página web, en la sección transparencia, se pueden descargar los estados de cuenta, así como las entregas que se han efectuado. Lo hacemos de manera pública para convertirnos en la fundación más transparente del país”.
Fuentes: www.hagamoselbien.org - www.el-nacional.com
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